Las trastadas de los niños
¡Cuántas veces cuando los papás estamos algo distraídos o absortos en nuestras tareas, nuestro pequeño aprovecha para hacer de las suyas! Si nuestro niño se libera por unos minutos de nuestra mirada y se siente libre para campar a sus anchas por casa, ¡échate a temblar! porque seguro que, en un ataque investigador, está lucubrando mil y una pifias que realizar.
Ayer mismo, mientras tendía la ropa, había un silencio sospechoso en casa, mi pequeño de
dos años, en un impulso de coquetería se subió a una banqueta para agarrar su colonia infantil y vació el bote en su ropa, pero no contentó con ello, se dirigió al
cuarto de papá y mamá para coger la crema facial de mamá, ¡la más cara! Acabó con mi preciada crema de caviar restregándosela por su carita y pelo. Todo le iba a las mil maravillas, cuando por un descuido, la crema entró en sus
ojitos y se puso a llorar. Acudí corriendo, pero al verle, no pude contener
la risa, parecía que había metido su carita en una
tarta de nata. El resultado de su trastada: un ojito irritado y un cutis terso e hidratado.

Mientras le lavaba, se mostraba muy arrepentido y cuando le dije: "Pablo, eso está muy mal", él repetía "mu ma". "Eso no se hace", y él respondió compungido: "vale". Nuestros pequeños son seres maravillosos e
inquietos que necesitan de cien ojos o unas cuantas legiones de ángeles de la guarda. La infancia es una edad peligrosa, la falta de
control sobre su propio cuerpo, la falta de experiencia y prudencia, unido a su natural búsqueda de
autonomía forman un peligroso cóctel explosivo, por ello debemos tener presentes las
medidas de seguridad básicas en el hogar, sobre todo cuando todavía con han tomado conciencia de muchos de los peligros que pueden entrañar sus
travesuras. Objetos cotidianos y normales para nosotros , pueden suponer un riesgo para nuestros hijos que ni siquiera sospechamos, los niños pequeños parecen ser unos magníficos e ingeniosos "ingenieros", que pueden construir armas para autolesionarse con una facilidad pasmosa, al menos hasta que aprendan a ser más prudentes.
Seguro que vosotros también guardáis en vuestra memoria las algunas trastadas más sonadas de vuestros pequeños. Os invito a compartirlas con los demás amigos de
Guiainfantil, seguro que habrá proezas difíciles de superar e imposibles de sospechar. Tengamos previsión a la hora de evitar accidentes, mientras ofrecemos una "libertad vigilada" para controlar sus pequeñas fechorías.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com