La ropa: ¡cosa de niñas!

Excepto por lo de peinar y hacer primorosos recogidos a las niñas (que requieren cierta habilidad), a las mamás se nos plantean menos problemas con las niñas, al menos, a la hora de vestirlas a nuestro gusto. Cuando llega la primavera y vemos en los escaparates y tiendas los modelitos para niñas, se nos van los ojos tras de ellos, imaginando a nuestras pequeñas con esas preciosas y coloridas prendas de vestir.

Al igual que ocurre con la ropa de las mamás, las féminas tenemos un repertorio mucho más amplio donde elegir y, de ahí, yo creo que proviene nuestra afición, desde pequeñas, por salir de compras, sobre todo cuando nuestra madre no se resiste a complacernos algún precioso "retalito". Tengo dos hijas, a la mayor de ocho años, no le atraen demasiado las prendas marcadamente femeninas y se niega a ponerse faldas o vestidos, siempre me dice que le resultan incómodas y además que se le ven las bragas. Por el contrario, mi pequeña de 6 años, mucho más folklórica, adora los vestidos cuanto más brillantes y coloridos mejor, se pirra por los sombreros y las lentejuelas, y siempre tiene buena disposición a adornarse con alhajas, collares y demás complementos.

La ropa: ¡cosa de niñas!

Sean los que sean nuestros gustos y los de "nuestras muñecas", siempre hay ropa que nos agrada: pantalones de distintos cortes y colores, camisetas con motivos divertidos o conocidos personajes, vestidos de mil estampados y colores, faldas, bañadores..., cualquier mamá que vaya de compras, nota que las ropas de las niñas son más originales, más variadas y más versátiles que las de los niños. Las ropas para los niños repiten mucho más los tonos de colores, los modelos, los motivos decorativos; por lo general, son mucho más sosas y desde luego menos divertidas y atrayentes para las mamás. Sólo habría que contabilizar el número de visitantes en la sección de niños y en la de niñas, para darnos cuenta, que esto de los "trapitos" es más una cosa de chicas. No es raro que en los cumpleaños sea más frecuente que regalen ropa a una niña que a un niño. Este último, seguramente, miraría con desilusión su regalo, a no ser que esté decorado con algún superhéroe, bicho peligroso o coche deportivo último modelo. Estoy pensando que cuando mi hija pequeña sea algo más mayor, será mi ruina, porque ella es muy pedigüeña y yo la veo tan mona con todo, que algún que otro capricho siempre pillará. En lo referente a la ropa y, por supuesto, desde un punto de vista general, parece que ambos sexos tenemos diferentes intereses. Parece, no obstante, que la cosa va cambiando poco a poco y hay también muchos niños coquetos, que tienen muy claro sus gustos y que no se conforman con ropas convencionales o lo primero que podamos encontrar en la tienda. La oferta de ropa y complementos para niños empieza a resultarnos cada temporada algo más atrayente ¿Acabará por equiparse a la amplia oferta para las niñas? Habrá que verlo. Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com