El conejo de Pascua, origen y tradición

¿De dónde viene el conejo de Pascua y qué simboliza?

Alba Caraballo Folgado

Aunque los orígenes del conejo de Pascua no están muy definidos, parece que la elección del conejo como símbolo para celebrar la Pascua se debe a su conocida capacidad de procreación, de gran valor simbólico en unas fiestas dedicadas a la primavera y a la fertilidad de la tierra tras el invierno. Tiene su origen en la cultura germánica, que otorgó al conejo de Pascua el significado de personaje mítico infantil que conocemos actualmente.

El conejo de Pascua es un personaje mítico infantil

el conejo de pascua

No obstante, antes de Cristo, el conejo ya era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Asarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril. En los países anglosajones esta diosa se denomina Easter y en su honor se celebraba la festividad de la Pascua.

Esta fiesta era originalmente la festividad de la primavera y servía para honrar a la diosa teutónica de la luz y de la primavera. En el siglo VIII, los anglosajones transfirieron el nombre de Easter a la fiesta cristiana que designa la celebración de la Resurrección de Cristo, adaptando el nombre de la fiesta pagana en las tradiciones cristianas.

A partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, debido a que comenzó a circular entre la población una leyenda que transmite el relato sobre el origen del conejo de Pascua. Este relato cuenta que un conejo estuvo encerrado en el sepulcro junto a Jesús y presenció su resurrección.

Al haber presenciado el milagro, y salir de la cueva junto con Jesús, se dice que fue elegido como el mensajero que debería comunicar y recordar a todos los niños la buena nueva, regalando huevos pintados, que actualmente también son de chocolate y otras golosinas durante la Pascua.

Otros dulces de Semana Santa 

recetas de semana santa

Hoy en día, además de los huevos de chocolate, también se elaboran conejos de chocolate, que se suelen regalar durante las fiestas de Semana Santa o Pascua. Todos ellos se han convertido en un producto de pastelería que puede verse en las tiendas de muchos países en estas fechas, aunque no son las únicas.

Si te gusta cocinar y, lo que es mejor, comer, aquí tienes unos deliciosos manjares (dulces y salados) que no pueden faltar en los días de Semana Santa en tu mesa.

- Torrijas
¿Te ha sobrado pan del día anterior? ¡No lo tires! Hoy hacemos torrijas. Corta el pan en rebanadas y pon a calentar leche con una rama de canela y limón. Cuando esté templada, moja bien el pan y déjalo reposar por una hora. Después reboza en huevo y fríelas. Ya solo queda el paso final: espolvorear azúcar sobre las mismas y... ¡a chuparse los dedos!

- Pestiños
Es una propuesta que llega directamente desde Andalucía (España), pero que, como no podía ser de otra manera, se ha extendido por todo el mundo, ¡y es que está deliciosa! Los niños disfrutarán mucho preparándola, ya que tienen que elaborar una masa con la harina, un poco de sal, vino blanco, canela y ajonjolí, y, posteriormente, los padres serán los encargados de freír los pestiños. Después, solo queda esperar a que se enfríen, echar un poco de azúcar por encima y... ¡a comer!

- Rosquillas
¡Qué sería de una Semana Santa sin rosquillas! ¿Verdad? Bate huevo con un poco de azúcar y, después, echa aceite, levadura y ralladura de limón. Ahora habrá que ir echando harina poco a poco hasta que se forme una masa que no se pegue en los dedos. Para hacer la forma, piensa en un donuts pero más finas. Cuando el aceite esté caliente, es el momento de echarlas en la sartén, pero cuidado de que los niños no estén cerca. Déjales a ellos el momento de darlas 'un baño de azúcar'.

- Leche frita
Este dulce es sencillo de hacer, rápido y, a su vez, económico. Como su nombre indica, necesitas leche, que deberás poner a calentar junto con un poco de canela y limón. Después quitarlos y echar maicena y, cuando se haya diluido todo, azúcar y harina de trigo. Habrá que mover despacio y constantemente para que no se produzcan grumos. ¿Tienes ya una masa compacta? Entonces es el momento de retirarlo del fuego, volcarlo en una bandeja y hacer trocitos pequeños (esta es la parte más entretenida para los niños). Echa las mini-piezas en una sartén, escurre el aceite cuando las sacas y ¡decora a tu gusto!

El juego de esconder los huevos de Pascua

esconder los juegos de pascua

La costumbre de esconder huevos pintados en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y la intervención de Dios para evitar ser encontrados.

Se trata de una tradición procedente de los países del Norte de Europa que ya se juego en España o Latinoamérica porque es un excelente plan familiar para despedir los días de descanso tras la Semana Santa. ¿Quieres saber cómo realizar este juego y que se convierta en todo un éxito? Aquí van algunas reglas que debéis seguir:

- Los mayores tendréis que acotar una zona (el jardín, la zona común, el parque de al lado de casa) donde esconder los huevos. ¡Que no se os olvide contar los que habéis guardado a los ojos de los niños! Si el buen tiempo no acompaña, podéis improvisar el plan en casa.

- Cada niño deberá de llevar una cesta de mimbre (una bolsa en su defecto) para guardar el preciado objeto y que no se estropee.

- Hay que explicarles a los niños que aquí no gana ni pierde nadie y que todos los huevos se repartirán entre todos los participantes.

- Si queréis añadirle emoción a la búsqueda, podéis darles a los niños 'un mapa del tesoro' con los lugares claves para dar con los huevos.

- En el caso de que el grupo sea muy numeroso y los chavales tengan diferentes edades, podéis organizar una búsqueda más fácil para los más pequeñitos y otra más complicada para los mayores.

¡La diversión está asegurada!

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