Amigos del colegio: buenas y malas influencias

No todos los niños tienen dotes de liderazgo, aunque a algunos les gusta más manejar el cotarro, otros prefieren no tomar la iniciativa y sumarse y compartir las propuestas ajenas. Muchas veces, los niños son sometidos a presiones por parte de los compañeros, que intentan influir, más o menos descaradamente, en su forma de actuar. Esto es algo con lo que nuestros hijos tienen que lidiar ya desde pequeños.

Algo enojado, mi hijo de nueve años me contó que un amigo suyo le acusó de ser un 'friki', ya que decidió junto a otros compañeros de curso hacer un club de ciencias. Supongo, que este amigo viendo en riesgo su relación con mi hijo y la afición que ambos comparten por el fútbol, procuró darle este malintencionado juicio de valor para que no se apartara de él y de sus gustos comunes.

Consejos para la amistad de los niños

Los buenos y malos amigos de los niños

Naturalmente, yo le expliqué el porqué su amigo le hizo aquel comentario y, por supuesto, le animé a diversificar su campo de juego, a no ser sumiso o dependiente de un único amigo, sino que le invitara también a participar de su nuevo proyecto.

Los compañeros de clase y amigos tienen también una influencia positiva en el niño. Yo recuerdo tener una amiga a la que le encantaba dibujar y lo hacía realmente bien, ella me enseñó a hacer caras divertidas y aprendí muchísimo imitándola.

De la misma manera, creo posible que cuando en una clase hay bastantes niños que son buenos estudiantes y destacan por ello, el resto de los niños, que quizás en otro ambiente, no trabajarían, se esfuerzan por estar a la altura de los más admirados. Unos niños pueden servir de estímulo positivo para otros.

La motivación es mayor y más efectiva, cuando viene del ejemplo de un igual. Por desgracia, la influencia de los iguales también puede ser negativa, cuando el líder o líderes del grupo no dan buen ejemplo o no se comportan bien. En estos casos, debemos preparar a nuestros hijos para que no cedan a la solicitud de acciones contrarias a su sentido común y a sus convicciones.

Es fácil que los niños cedan ante la presión de otros por la curiosidad que se despierta en ellos o, simplemente, por necesidad de sentirse aceptados como parte del grupo, para caer bien, para que no se burlen de ellos, para no meterse en problemas si van contracorriente. Podemos ayudarles, dándoles algunos consejos para que puedan alejarse de las malas influencias:

- Potenciar su autoestima y buen criterio

Conocer a los amigos de nuestros hijos.

- Enseñarles a elegir los amigos, según aficiones y comportamiento.

Invitarles a que hablen con nosotros o cualquier persona responsable ante cualquier presión o abuso.

- Aliarse con algún otro compañero o amigos para decir con poder decir más fácilmente "no".

- No limitar la amistad a un solo grupo o persona. Enseñar a los niños a que se lleven bien con todos los compañeros.

- Avisarle de los riesgos de ceder a las malas influencias y hacerse respetar.

Patro Gabaldón