Los cuentos: historias para cautivar a nuestros hijos

Seguro que habéis escuchado alguna vez la expresión: ¡'No me vengas con cuentos'! Todos sabemos que significa que no debemos contar milongas, inventos, mentiras ni cosas imaginarias al que nos escucha, pero en el caso de los niños, esta frase la considero fuera de lugar porque contar cuentos a nuestros hijos es un elemento de primera necesidad ¡cómo sería un niño sin cuentos!

Por qué benefician los cuentos a los niños

madre cuenta cuento a niño

Nada como un cuento para potenciar su imaginación, su invención, su capacidad de escucha,... y un largo etcétera. Los cuentos son una de las herramientas más importantes de que disponemos para formar y educar a nuestros niños y a los no tan niños. Un cuento puede trasmitirnos conocimientos y enseñanzas, además de tender puentes, compartir, incitar a la reflexión, conmover y trasmitir valores.

Todos nos acordamos de los cuentos clásicos en el que siempre ganan los buenos, se protege al desvalido, se comprende al que es diferente, se premia la generosidad, el esfuerzo, el amor y la justicia, es el ideal de mundo que queremos construir. Seguro que alguna vez has sentado a tu pequeño en las rodillas para ojear un cuento o le has narrado alguna historia antes de dormir.

¡Me parece una excelente costumbre! A mí siempre me han gustado los cuentos, con ellos se consiguen cosas imprevisibles, se mueven las emociones. Como ocurre en el libro de Las mil y una noches, cuando Serezade cuenta al sultán noche tras noche un cuento por el cual queda cautivado, así es para los niños la historia de un cuento y más si es de boca de sus padres. Si a la narración de una historia, añadimos el atractivo de algunas ilustraciones preciosas y el cuento puede parecerles fascinante.

Aunque un sencillo y atrayente cuento improvisado puede tener el mismo efecto o aún mayor en nuestros hijos. A veces, tenemos una idea errónea de los cuentos, nos imaginamos, por defecto, el típico cuento insustancial de la princesa y el príncipe, que ya deja de interesar a los niños más mayorcitos. Pero hay cuentos para todo tiempo, todo lugar, todas las situaciones, todas las características personales, todas las enseñanzas que queramos dar a nuestros hijos.

Lo importante de un cuento, sin duda, es el poso que deja después de beberlo, la moraleja que encierra, la enseñanza que se nos queda en la memoria y el ceremonial de contarlo a nuestros hijos. Mi suegro, profesor y asesor de empresas, ha empleado en sus cursos de motivación y dirección infinidad de cuentos porque su atractivo es indiscutible para todas las personas. Los cuentos son fáciles y atractivos de leer.

Una buena elección incita a la lectura, son relatos cortos, cuentan lo que acontece a un determinado personaje: al niño, a la princesa, al ratón, a la bruja, al mendigo, al sultán... todos podemos ser objeto de un cuento. La temática es tan amplia como las estrellas del firmamento.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com