

¿Ha visto alguna vez a un vegetariano obeso? ¿Sabe qué campeones olímpicos de atletismo o estrellas del deporte han sido y son vegetarianos? ¿Sabía que, estadísticamente, los vegetarianos padecen con menor frecuencia enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión o colesterol alto? Tal vez por ello, son cada vez más las personas que desean llevar una alimentación más sana y natural y han optado porque gran parte de su alimentación, o toda, sea vegetariana. Si hablamos de salud, está absolutamente demostrado que la ingesta de vegetales es fundamental para mantenerse sano y en forma. Pero si se pregunta si la cocina vegetariana es complicada, este libro le enseñará que es muy sencilla. Y sobre todo, si se cuestiona si es aburrida, esta obra le demostrará que, sencillamente, es deliciosa. En este libro, de la mano de un experimentado profesional, aprenderá no solo a cocinar maravillosos platos vegetarianos, sino que además le abrirá la puerta a experimentar que existe otra forma de alimentación mucho más sana, más fácil... y deliciosa.
La madre se dispone a dar de comer a su hijo mientras lo distrae con un juguete. Logra que se tome unas cucharadas y, de pronto, el niño pone en marcha su plan estratégico contra el exceso de comida: la primera línea de defensa consiste en cerrar la boca y girar la cabeza. Esta situación, más propia de un campo de batalla que de una actividad cotidiana, ilustra con humor la tesis central de este libro: la inapetencia es un problema de equilibrio entre lo que un niño come y lo que su madre espera que coma. Jamás hay que obligarle. Ni sobornos, ni estimulantes del apetito ni castigos. El niño sabe muy bien lo que necesita. Huyendo de los tópicos sobre el tema, el pediatra Carlos González, fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia, desdramatiza el problema y, proporcionándonos claras pautas de conducta, tranquiliza a aquellas madres que sufren porque creen que su hijo no come correctamente.