El vínculo entre padres y preadolescentes - Por qué se complica y cómo mejorarlo

¿Cómo se puede mejorar la relación con los hijos cuando llegan a la preadolescencia?

Carola Álvarez Arce, Psicóloga Infanto-Juvenil
En este artículo
  1. Qué sucede cuando nuestros hijos entran en la preadolescencia
  2. 4 tips para trabajar el vínculo entre padres y preadolescentes
  3. Más pasos prácticos para mejorar la comunicación con tu hijo adolescente

'Mi hijo ya no me quiere', 'antes le encantaba estar conmigo y ahora me rehuye', '¡no sale de la habitación!'. Estos son algunos de los gritos de preocupación de padres con niños que se acercan a la adolescencia. Según van haciéndose mayores, la relación con los padres va cambiando. Si bien cuando son bebés los padres son su principal refugio, con el paso de los años van aprendiendo a ser más autónomos. Aquí, el vínculo entre padres y preadolescentes: por qué se complica y cómo mejorarlo con las herramientas oportunas.

Qué sucede cuando nuestros hijos entran en la preadolescencia

El vínculo de padres e hijos

Para empezar, en esta etapa comienzan a aparecer cambios de conducta muy visibles como una mayor necesidad de intimidad, cambios de humor intensos, búsqueda constante del grupo de amigos, cuestionamiento de normas familiares y un deseo enorme de independencia. Estas conductas no significan rechazo hacia los padres, sino una reorganización propia del desarrollo.

La oruga, antes de transformarse en mariposa, se refugia en una crisálida en donde estará por un tiempo hasta que el proceso de metamorfosis haya culminado. Durante este tiempo, su cuerpo se trasforma hasta que despliegue sus alas en soledad. Ningún otro insecto lo ayuda, realiza su proceso en solitario. Este ejemplo me parece fascinante para hablar de la preadolescencia.

Si nos paramos a pensar, hay muchos paralelismos entre esta etapa de la vida de nuestros hijos y la metamorfosis de la mariposa. En ambos ocurren eventos similares: el niño inicia un proceso de transformación física y psicológica, que necesita de la contención y comprensión de sus padres. A nivel emocional y social, el preadolescente comienza a construir su identidad.

Vínculo padres e hijos

Lo anterior implica diferenciarse de mamá y papá, y puede mostrarse más crítico, más reservado o incluso contradictorio. Dicho proceso forma parte de su crecimiento y es necesario para que logre autonomía en la adolescencia. Esta etapa del desarrollo es caracterizada como 'la pausa creadora', en donde existe una búsqueda de la identidad donde es normal, el retraimiento social.

Además, necesita afirmar su propia identidad, sumergirse en sus pensamientos y emociones, lo que podría ser causante de dificultades en el vínculo con los padres, porque tal vez se experimente como una frialdad emocional del hijo al padre. Sin embargo, no podemos olvidar que se trata de todo lo contrario: nuestro preadolescente se aleja porque está transformándose en algo nuevo.

Todo esto suele complicar la comunicación en esta etapa porque es precisamente esa búsqueda de identidad sumada a cambios hormonales, mayor influencia del grupo de iguales y el miedo a sentirse juzgado, lo que influyen de manera directa. Cuando el adolescente percibe crítica constante, interrogatorios incisivos o falta de escucha, tiende a cerrarse aún más.

4 tips para trabajar el vínculo entre padres y preadolescentes

Cómo trabajar el vínculo entre padres e hijos

Aunque el 'trabajo' de transformación de nuestros hijos es en solitario, los padres no debemos ser ajenos al mismo. Podemos ayudar a nuestros hijos, guiarles, darles consejos y estar disponibles para lo que necesiten. A menudo, lo único que necesitan nuestros hijos es saber que estamos a su lado ante todos estos cambios que están experimentando, porque ese mundo es nuevo.

Además, si sabemos qué hacer y qué no hacer en esta etapa puede marcar una gran diferencia. Es recomendable escuchar sin interrumpir, validar emociones, mantener límites dialogados y respetar sus espacios. En cambio, no conviene ridiculizar sus preocupaciones, invadir su privacidad sin motivo, minimizar sus emociones o reaccionar con ironía ante sus cambios de humor.

Por eso, a continuación tenemos una serie de recomendaciones que te podrían ayudar a trabajar el vínculo con tu hijo adolescente. Vamos a verlas:

  1. Mantén la calma
    A menudo, los padres nos desesperamos cuando, a pesar de que intentamos mantener una conversación con nuestros hijos e interesarnos por su vida, ellos no parecen muy abiertos a la charla. Por eso, cuando tus hijos te respondan con monosílabos o no quieran contarte cómo estuvo su día, no les presiones. Es mejor que simplemente les hagas saber que si necesitan contarte algo tú estás ahí para escucharlo.
  2. Busca entretenimientos
    Invita a tus hijos a practicar actividades que les ayuden en este viaje, como practicar yoga o meditar. Incluso, (si ellos quieren) podéis practicar estos deportes en familia.

Más pasos prácticos para mejorar la comunicación con tu hijo adolescente

Qué necesitan los adolescentes

  1. Vuestro vínculo cambiará, pero es lo normal
    Es normal que sientas que tu hijo ya no es ese niño afectuoso que corría a abrazarte. Que ahora esté distante e indiferente, no significa que tú ya no eres importante para él. Todo lo contrario, necesita mucho de ti, de tu silenciosa compañía en este viaje.
  2. Evita las confrontaciones
    Dado que durante la preadolescencia (y después en la adolescencia) existe mayor inclinación a un descontrol emocional puede ser que sus reacciones sean intensas. Te recomiendo ayudar a tu hijo en ese manejo emocional con frases como 'entiendo que te enojes', 'calma acá estoy para ayudarte', 'resolvamos juntos esto', etc.

La preadolescencia es solo una pausa, ya verás como tu hijo se transforma en una linda y colorida mariposa, más pronto de lo que imaginas. Solo es un momento donde necesita descubrirse dentro de su propia historia, por lo que ahora necesitará de nuestra compañía silenciosa para que sepa que de igual forma estamos para acompañarlo cuando lo necesite.

Recuerda que lo más importante es que el vínculo no desaparece, evoluciona. Y aunque la comunicación parezca un tanto más compleja, con mucha paciencia, empatía y límites saludables, es posible fortalecer la relación paterno-filial y acompañar a tu hijo en esta etapa tan importante de su desarrollo. ¿Qué esperas para estar más presente en la vida de tu teenager?

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