Alimentos engañosos para los niños - Perjudican y dañan la salud infantil

Aprender a leer el etiquetado de los envases nos ayudará a saber distinguir un alimento saludable de otro engañoso

Lucía Rodríguez Pérez
Lucía Rodríguez Pérez Técnico Superior en Dietética y Dietista- Nutricionista

Actualmente en el mercado existe una gran variedad de alimentos destinados a los niños. Pero lo cierto es que la mayoría de ellos no son opciones saludables para ofrecer a nuestros pequeños, aunque la industria alimentaria así quiera vendérnoslos. La publicidad de estos alimentos los convierte en sanos y saludables cuando la realidad es que son productos de baja calidad nutricional, con alto contenido en grasas y azúcares, y poca fibra. Hablamos de alimentos más engañosos para los niños, eso que parecen saludables pero no lo son.

Alimentos que engañan. Perjudican y dañan la salud de los niños en sus primeros años de vida

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Aunque podemos encontrar este tipo de productos destinados a toda la edad infantil, hay un gran número de ellos destinados a los primeros meses de la alimentación complementaria durante la introducción de nuevos alimentos. Esto son los más engañosos y menos saludables para los niños

1. Primeros alimentos específicos (galletas, yogures,…)
Cualquier padre y madre intenta dar lo mejor a su hijo y la industria se aprovecha de ello creando productos específicos para darles por primera vez. Lo cierto es que la composición de estos productos es igual que su homólogo para adultos, es decir, alto en azúcares y grasas de mala calidad. Siempre que puedas, las galletas mejor caseras (avena, plátano y canela) y los yogures, naturales y sin azucarar.

2. Cereales y papillas
Con frutas o con frutos secos, este tipo de productos se convierten en un reclamo publicitario que hace que los veamos como un producto más saludable. Si nos paramos a leer el etiquetado nos daremos cuenta que la cantidad en la que aparecen estos ingredientes es muy pequeña, además de añadir estas frutas en forma de jugos o zumos que incrementan el aporte de azúcares.

Por otro lado, aquellos fortificados contienen vitaminas y minerales añadidos artificialmente, algo que podría ser adecuado de no ser porque estas vitaminas necesitan grasas para ser absorbidas y los cereales son bajos en estas. Con alimentos frescos como las verduras, las frutas, el huevo o el pescado obtendríamos de igual forma estas vitaminas y minerales sin necesidad de recurrir a alimentos procesados.

3. Potitos de frutas, carne, verduras…
Una vez más, engaño relacionado con el contenido del producto. Leyendo el envase pensaríamos encontrar los ingredientes mencionados en la etiqueta pero lo cierto es que gran parte de estos potitos tienen cantidades muy bajas del alimento principal, encontrándose el agua en un 60%. Por otro lado, también existe adición de azúcares dado que la fruta se encuentra añadida en forma de jugo. Una alternativa saludable sería un puré casero o un triturado de frutas.

Alimentos engañosos cuando los niños dejan de ser bebés

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Y esta tendencia, por desgracia, continúa cuando los niños ya son más mayores, comen en el colegio y se sientan en la mesa con papá y mamá.

4. Pasta de verduras
Las verduras, en muchas ocasiones, resultan difíciles de introducir en los más pequeños por lo que pensar en un plato de pasta que equivaliese a uno de verdura en muchos casos sería una opción ideal para evitar berrinches. Nuevamente, si leemos el etiquetado de estas pastas observaremos que el contenido en verduras se encuentra entorno al 3-5%, por lo que mayoritariamente la pasta sigue estando compuesta de sémola de trigo y no deberían sustituir a la verdura.

5. Zumos envasados
En las ganas porque nuestros hijos tomen las cinco piezas de verduras y frutas, caemos en el error de meterles en la mochila para media mañana zumos envasados porque no se estropean tanto como los trozos de manzana que terminan poniéndose amarillos. Abona este hábito porque más que fruta les están dando azúcar. Y aprovecha para recortar que siempre que le ofrezcas al niño fruta que sea en trocitos y no en jugos, aunque estos sean hechos por ti en casa.

Según NutriMedia -proyecto del Observatorio de la Comunicación Científica con la colaboración del Centro Cochrane Iberoamérica y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología-MINECO- 'respecto a los zumos de fruta con azúcar añadido, la gran mayoría de los estudios encontraron un impacto negativo en la ganancia de peso y el desarrollo de diabetes en la población adulta. También se alertó sobre el riesgo de desarrollo de erosiones dentales en niños, el cual podría estar incrementado por el consumo de zumos de fruta ácidos'.

6. Cacaos azucarados
Con diferentes eslóganes, intentan hacernos creer que es la mejor opción de desayuno son los productos con leche y chocolate. Lo cierto es que el cacao no es el ingrediente mayoritario sino el azúcar, alrededor de un 70%. Los cacaos puros 100% serían la alternativa saludable a estos cacaos azucarados.

7. Quesos rallados y embutidos de pollo
Nuevamente, leyendo el etiquetado descubrimos que muchos quesos rallados y embutidos de pollo (no por ello más saludables que el embutido tradicional), están compuestos en gran parte de su composición por féculas de patata, sal o azúcares, haciendo que su calidad nutricional se vea reducida y que el queso o el pollo pasen a un segundo plano.

Para desenmascarar todos estos alimentos, es importante, en primer lugar, leer el listado de ingredientes, donde estos deben aparecer ordenador de mayor a menor cantidad, y que la denominación del producto coincida con el primer ingrediente. El azúcar no debería de estar presente en su composición y de estar debe aparecer al final del listado de ingredientes. ¡Sigue estos consejos y que no te engañen!

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