Por qué nunca debemos poner a dieta a un niño

Cómo saber si mi hijo tiene sobrepeso o es obeso

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Las cifras de obesidad en la infancia en los países desarrollados han crecido de manera impactante durante los últimos años, convirtiendo al sobrepeso y la obesidad en uno de los mayores problemas de salud pública a los que nos enfrentamos. Muchos padres, preocupados por el peso de sus hijos, se preguntan: ¿Cuándo se debe poner un niño a dieta? 

Modificar la dieta del niño y no poner al niño a dieta 

poner a dieta a un niño

Aunque la tendencia entre los adultos es la de “hacer dieta” para controlar o bajar de peso –no siempre de manera saludable, todo hay que decirlo-, entre los más pequeños, reducir la ingesta de alimentos o restringir alimentos no debe hacerse a la ligera.

En primer lugar, porque debe ser un profesional de la salud el que determine qué grado de sobrepeso o de obesidad tiene el niño, y en segundo, porque podemos causar más daño que beneficio si no afrontamos el problema de forma adecuada.

Sin embargo, dada la confusión que el termino dieta genera, es conveniente aclarar que “poner al niño a dieta” no es la terminología más apropiada, ya que el termino dieta significa lo que diariamente se consume, en cuanto a cantidad y a variedad, por lo que lo correcto sería decir, modificar la dieta del niño.

La manera de controlar la dieta y modificar los hábitos alimentarios del niño consiste básicamente en reeducar –probablemente empezando por los padres, que son los que deciden que come el niño, y siguiendo por el propio niño- en lo que nutricionalmente es saludable y lo que no. El objetivo de esta "reeducación" es controlar las variaciones del peso del niño mediante el establecimiento de la ingesta calórica apropiada, para conseguir alcanzar el peso adecuado y saludable para su edad, estatura y género.

Es conveniente empezar a tomar medidas cuando el niño comienza a mostrar sobrepeso por poco que sea, ya que un niño con sobrepeso tiende a convertirse en un niño obeso, y esta obesidad puede ser un grave problema de salud en la edad adulta.

Para determinar en qué situación se encuentra un niño, debe calcularse el Índice de Masa corporal. Este es un valor que se obtiene dividiendo los kilogramos de peso del niño por el cuadrado de la estatura en metros, esto es: IMC= peso [kg]/ estatura2 [m2].

A diferencia de los adultos, para niños y adolescentes se deben utilizar percentiles del IMC específicos para la edad y el sexo, ya que la cantidad de grasa corporal cambia con la edad y, para una determinada edad, esta es diferente entre niñas y niños.

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De este modo, los percentiles (valores entre 0 y 100) se determinarían para una determinada edad y sexo, basándose en el IMC del niño, y su valor relaciona el IMC de ese niño en particular, con el IMC del grueso de la población infantil de esas mismas características.

Según estas relaciones, y aunque la interpretación de las gráficas no es tarea fácil, se considera sobrepeso cuando el percentil en que el niño se encuentra sobrepasa el 85%, siendo conveniente que el resultado sea examinado por un profesional de la salud.

El especialista determinará, también, a qué se debe este exceso de peso: una falta de actividad física, un exceso de ingesta caloría a través del consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y trans o por excesiva cantidad, o la combinación de ambas cosas.