Situaciones que hacen que los niños coman más de la cuenta y en exceso

El estrés, el aburrimiento o la tristeza se relacionan con el picoteo emocional o 'emotional eating'

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Los niños, al igual que los adultos, no solo comen cuando tienen hambre, sino que hay situaciones en las que pueden comer más de lo necesario sin que su cuerpo lo necesite. Si bien esto es completamente normal, y no debe ser motivo de alarma inmediata, es conveniente que el niño, desde el principio, aprenda a detectar estos momentos para controlarlas, ya que, descontroladas, pueden ser el primer paso en el camino hacia la obesidad. ¿Cuáles son esas situaciones que hacen que los niños coman más de la cuenta

Emocional eating o momentos en los que el niño come en exceso 

los niños comen más de la cuenta

Los niños de corta edad, más o menos de entre 2 y 5 años, están desarrollando al máximo sus sentidos, y atraviesan una etapa en la que, además de comenzar a detectar las diferentes sensaciones a las que se enfrenta su cuerpo, intentan ponerles nombre, definirlas.

Al igual que pasa en la edad adulta, algunas sensaciones son difíciles de entender, por lo que los niños tienden a relacionar o identificar nuevas sensaciones con aquellas que ya conocen. Una de las primeras en identificarse, ya que se hace inconscientemente desde el nacimiento, es el hambre, por lo que, ante una situación desconocida, es fácil que el niño utilice en socorrido 'tengo hambre'.

En inglés, esto se conoce como emotional eating, que podríamos traducir como picoteo emocional. Curiosamente, la mayoría de los adultos pensamos que el picoteo emocional se relaciona básicamente con sentimientos negativos como el estrés (en época de exámenes o ante un campeonato deportivo la comida puede ser la vía de escape del niño), el aburrimiento (viendo tele o en una tarde lluviosa metidos en casa es fácil que el niño recurra a la comida para evitar el sentir que no hace nada) o la tristeza (problemas con los amigos, cambio de ciudad, problemas de salud de algún familiar, es difícil identificar este sentimiento en la infancia y la tendencia es a esconderlo detrás de la comida).

Sin embargo, es en la infancia en la que se establecen estos hábitos de picoteo en relación con sentimientos positivos:

- Amor/afecto
El amor –así como el desamor-,  ya sea el primero o el segundo, despiertan sentimientos desconocidos hasta entonces y difíciles de identificar, que pueden conducir al consumo de dulces y chocolates.

- Fiestas y celebraciones
En Navidad, cumpleaños, banquetes… no solo somos los adultos los que comemos demasiado, los niños también se ven embebidos en la comida como un evento social y pueden comer, involuntariamente, en exceso, sobre todo cuando todo son platos suculentos y apetecibles.

- Premio
Cuando se ofrece un helado, un dulce o la celebración en una hamburguesería ante un logro del niño, es fácil que esa conexión se establezca en su cerebro, haciendo que, ante una situación similar en el futuro, el niño recurra al picoteo emocional como recompensa ante el trabajo bien hecho.

Lamentablemente, el picoteo emocional no suele conducir al consumo de frutas y verduras, sino de comidas cargadas de carbohidratos sencillos (dulces, bollería industrial, helados, batidos…) o de grasas saturadas (hamburguesas, rebozados, pizzas…) por lo que es más que recomendable que el niño sea consciente de estas situaciones y las evite en la medida de lo posible.

Cuando el niño come más de la cuenta de manera consciente

niño come en exceso o emocional eating

Adicionalmente, y al margen de estas situaciones que hacen, por regla general, que el niño coma en exceso de manera inconsciente, hay otras en las que el niño puede comer demasiado conscientemente:

- Para dar gusto
En ocasiones, cuando el niño sabe que ha hecho algo mal, es fácil que intente agradar terminándose todo el plato e, incluso, pidiendo más comida aunque no lo necesite. No esta demás aclarar al niño, si nos encontramos con esta situación, que hay que comer solo lo que se necesita.

- Como invitado
Cuando un niño va a comer a casa de otro o a casa de algún familiar, puede ocurrir que, por vergüenza o por querer complacer a quien le ha invitado, coma más de lo que debe. Debemos asegurarnos que nuestros hijos saben decir no cuando es necesario, de manera educada, por supuesto.

- Cuando hay tensión en casa
En situaciones en las que los problemas en casa son evidentes (enfermedades, separaciones…) es frecuente que los niños, intentando pasar desapercibidos y no causar problemas al adulto, coman más de lo que necesitan. 

Curiosamente, en muchas de las situaciones enumeradas, sobre todo en las relacionadas con el estrés y la tristeza, es fácil que se manifieste también el comportamiento opuesto, en el que el niño se niega a comer aunque tenga hambre, ¡nadie dijo que esto fuera fácil!

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