Por qué la alimentación complementaria del bebé se inicia a los 6 meses

Por qué se espera hasta los 6 meses para introducir alimentos en la dieta del bebé

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Al acercarse a los seis meses de edad, los bebés comienzan a mostrar interés por la comida del adulto, uno de los primeros signos de que su organismo está preparado para preparados para consumir alimentos sólidos.

En este momento es cuando se realiza la introducción de la alimentación complementaria del bebé, que hasta entonces cubría todas sus necesidades nutricionales con la leche materna o la leche de fórmula. Pero, ¿por qué a los 6 meses?

La razón a la introducción de la alimentación complementaria a los 6 meses

Alimentación complementaria, por qué a los 6 meses

Alrededor de los 6 meses de edad, se produce la pérdida del reflejo de extrusión y los bebés comienzan a ser capaces de mantenerse erguidos, sin ayuda, en posición sentada, también comienzan a mostrar interés por la comida de los mayores.

El motivo de introducir la alimentación complementaria a los 6 meses y no a edades más tempranas como se recomendaba sobre todo en el último cuarto del siglo pasado son las revelaciones obtenidas de estudios científicos tanto del tracto gastrointestinal del bebé como de sus reservas de minerales en el organismo, sobre todo de hierro.

El hierro es, en particular, el mineral que más probablemente cause una carencia –anemia- si se retrasa en demasía la introducción de la alimentación complementaria, ya que la leche materna no aporta suficiente cantidad. La leche de vaca de la que proviene la leche de fórmula también es deficitaria en este mineral, sin embargo, se le añade de forma artificial –se fortifica-, lo cual hace que, lamentablemente, su absorción no sea muy efectiva.

La carne roja este uno de los alimentos más ricos en hierro y cuya absorción es más eficaz, por lo que debe ofrecerse al bebé dentro de las primeras semanas. En cuanto a las verduras, las de hoja verde como las espinacas o las acelgas son las más ricas en hierro, pero deben evitarse preferiblemente hasta los 12 meses y en este momento, ofrecerlas en pequeñas cantidades, ya que contienen compuestos que interfieren con la absorción del hierro, pudiendo causar metahemoglobinemia, una enfermedad tremendamente peligrosa para los bebés. 

Además de esta recomendación, las recomendaciones de los profesionales de la salud pueden ser muy variadas, específicas o más relajadas, pero lo cierto es que probablemente el sentido común sea nuestro mejor aliado.

Respetar un orden en la introducción de alimentos no es necesario, pero si lo es esperar al menos 3 o 4 días tras la introducción de un nuevo alimento para observar la reacción del bebé y para que se acostumbre al nuevo sabor. Además, es conveniente empezar a introducir alimentos sólidos en una única comida, y escoger aquella en la que el bebé se encuentre más despierto y motivado, manteniendo siempre la lactancia como su principal fuente de energía. 

No debemos olvidar que las frutas y verduras proporcionan mucha menos energía que la leche, y el estómago del bebe es aun pequeño para conseguir comer suficiente como para saciar sus necesidades nutricionales a partir de las mismas.