La curva de atención de los niños en el aula

Cómo lograr que los niños mantengan la atención en clase

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

A todo maestro y maestra, nos gustaría saber cuánto dura el periodo atencional de los niños y niñas en el aula. Y es que este factor depende de diferentes procesos psicológicos básicos, como son la motivación, la emoción del momento, la hora del día o el tipo de tarea. Además, podemos añadir el espacio, la temperatura, ubicación en el aula…

Es importante reflexionar sobre todo esto, para poder optimizar los recursos con los que contamos, tanto los nuestros propios, como los del espacio y el entorno, y así propiciar un mayor tiempo de atención consciente en los niños y niñas.

Cómo funciona la atención de los niños en el aula

Curva de atención de los niños en el aula 

La atención sostenida, entendida como la capacidad para mantener el foco atencional en una actividad o estímulo durante un largo periodo de tiempo, es lo que pretendemos conseguir en las alumnas y alumnos. Pero bien, ¿cuánto dura esa atención sostenida? ¿Es tiempo suficiente como para poder dar las explicaciones necesarias sobre un contenido? ¿Es igual en todos los niños y niñas?

Recientes estudios constatan que la capacidad del [email protected] para mantener la atención sostenida varía, en promedio, entre 10 y 20 minutos. Esto nos sugiere y nos invita a organizar la sesión de clase de una manera determinada, es decir, es aconsejable dividir el tiempo de la sesión en bloques que no excedan, aproximadamente, los 15 minutos. Así, de esta forma también ofrecemos tiempo para el procesamiento posterior y consolidación de la información, a la que añadiremos algún tipo de práctica si la materia así lo permite.

Consejos para mantener la atención de los niños en clase

Por lo tanto, una sesión de clase debería ser iniciada con el objetivo fundamental de despertar el interés y la curiosidad del grupo, teniendo la oportunidad de dar en esos primeros minutos contenidos importantes, ya que se recuerda mejor lo que se hace al principio de la sesión; a la mitad podemos facilitar reflexión y dinámicas a través del trabajo cooperativo, y finalizar el segmento de la clase con un repaso de lo prioritario visto anteriormente. Se trata en todo caso de favorecer, de facilitar la comprensión y asimilación de las materias, conseguir que el alumno mantenga la atención activa y útil, será nuestro gran logro.

Hace pocos días escuchaba una maravillosa ponencia del astrofísico y profesor de neuroeducación, Jesús C. Guillén, en la que nos presentó varias investigaciones al respecto, y nos recomendaba entre otras cuestiones, para una sesión algo más intensa:

- Hacer parones de 4 minutos, parones en la asignatura, parones que impliquen movimiento en el aula y pasados esos 4 minutos proseguir con la materia. Yo creo que sería una propuesta magnífica incorporar a la ESO o al Bachillerato, algo que es compatible con las famosas clases magistrales.  

- Por otro lado, en cuanto al reparto de las materias a lo largo de la jornada escolar, Guillén también expuso que se están demostrando mejores resultados atencionales cuando en la primera hora de la mañana se imparten áreas como Educación Física o Artística y a media mañana un área de Ciencias, por ejemplo. 

Por último, ni quiero ni puedo dejar de lado el tema emocional, ya que las emociones pueden facilitar o dificultar la atención en el aula. Un ambiente positivo favorece la concentración y dispone, en una mayor medida, a la alumna y al alumno, al aprendizaje. Y esa emoción agradable, no olvidemos, comienza en el docente. Nos tenemos que convertir un poco en magos y magas, ser un poco prestidigitadores de la atención y así conseguir mejores resultados. 

“La curiosidad, lo que es diferente y sobresale en el entorno, enciende la emoción. Y con ella, con la emoción, se abren las ventanas de la atención, foco necesario para la creación de conocimiento”  Francisco Mora