La importancia de la educación emocional para criar niños felices

Cómo educar las emociones de los niños para que crezcan felices

Las emociones tienen un papel muy importante en el desarrollo físico y afectivo del niño, la educación emocional desde la infancia es un elemento fundamental para que el niño crezca sano y feliz. La escuela y la familia son los principales educadores de los niños. El padre y la madre preparan al niño para la vida, ayudándole a desarrollar las competencias necesarias para que sepa desenvolverse con soltura en las distintas circunstancias y situaciones a las que se enfrente día a día.

En qué consiste la educación emocional del niño

Educar las emociones de los niños

El aprendizaje emocional empieza en la familia, donde el niño se siente aceptado y querido por ser quien es, él como persona es importante y digno del cariño de sus padres. El niño tiene que sentir ese afecto incondicional, sentirse una persona valiosa porque sus padres le escuchan, juegan con él, le dedican tiempo, se preocupan por sus cosas, poniéndole por delante de otras ocupaciones como ver la TV o estar pendientes de contestar los mensajes del correo electrónico o del whatsapp

- La educación emocional consiste en enseñar a los niños a comprender, reconocer, expresar y regular de una manera adecuada las propias emociones y las de los demás.

- Se trata de un aprendizaje que le ayudará a conseguir sus objetivos y a relacionarse de una manera satisfactoria con los demás.

- Es una actitud ante la vida, vivir con optimismo y afán de superación, tolerando la frustración y aprendiendo de los errores, confiando en sí mismo y en los demás. 

Vivimos en una sociedad donde todo va muy deprisa, tenemos que llegar a tiempo al trabajo, dejar a los niños en el colegio, recogerlos para llevarlos a múltiples actividades extraescolares, los deberes, los baños, las cenas, apenas tenemos tiempo para nosotros. Un ritmo de vida tan estresante hace que muchas situaciones cotidianas generen mucha tensión en el hogar, cuando los niños no obedecen, van a su ritmo, se pelean.

Son momentos en los que es muy fácil perder los nervios, los padres pueden acabar gritando, culpabilizando y faltando al respeto a sus hijos. Este comportamiento si es muy frecuente puede generar modelos educativos inadecuados en los niños, las consecuencias son una baja autoestima, dificultad en el correcto afrontamiento del problema y en encontrar la solución del conflicto. 

3 pautas de educación emocional para que los niños crezcan felices

- Es fundamental que el padre y la madre dialoguen con sus hijos, gestionen adecuadamente el estrés y regulen sus propios estados emocionales para afrontar estas situaciones con calma. Es importante que la autoestima del niño quede a salvo, él es una persona muy valiosa pero no aceptamos su comportamiento, le queremos y queremos sacar la mejor versión de sí mismo. El niño puede comprender que su conducta es inadecuada si se lo explicamos con cariño y con palabras apropiadas para su edad, diciéndole lo que esperamos de él. El niño busca el reconocimiento de papá y de mamá y hará todo lo posible por agradarles si los padres le ayudan. 

- El papel de los padres consiste en dar respuesta a las necesidades afectivas de los hijos para procurar su equilibrio. La familia ofrece protección al niño, a la vez que el niño va creciendo de manera progresiva en autonomía de acuerdo con su edad, bajo la guía y supervisión de los padres para que pueda desarrollarse como persona pero sin caer en la sobreprotección. El niño requiere la atención de sus padres no sólo para cubrir sus necesidades vitales sino también sus necesidades de afecto, para sentirse escuchado, comprendido y querido. El niño necesita percibir que su hogar es un lugar de cuidado y seguridad en que se puede expresar con libertad, en el que se le enseña y se le corrige sin el temor continuo al castigo. Es importante reforzar el sentimiento de pertenencia a una familia que le sirve de apoyo y que le proporciona la seguridad para fortalecerse y poder desenvolverse en el mundo con confianza. 

- Un factor clave para encontrar la armonía en las relaciones familiares es el respeto. Los padres esperan de sus hijos atención, consideración, acatamiento de normas y buenos modales. Sin embargo, el estilo en el que se les habla no cumple estos estándares, "me tienes harto", "no digas tonterías", "estás todo el día protestando". Muchas veces se les grita para decirles que hablen más bajo, se les agarra con enfado para decirles que se tranquilicen, son conductas rutinarias y automáticas que ni siquiera se consideran por parte de los adultos, sin pararnos a pensar que a un niño también le desagrada que le traten o le hablen de un modo inadecuado. Los padres que tratan a sus hijos de manera respetuosa tienen una doble ganancia, por un lado mantendrán una relación armoniosa con sus hijos  ganándose su confianza y, por otro, servirán de modelos idóneos para su hijo o hija. Una relación de respeto exige reciprocidad, los padres son los responsables de liderar esta interacción.