Por qué es importante hablar de dinero con los niños

Cómo y cuándo aplicar educación financiera con los niños

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Es muy recomendable que los adultos encuentren momentos para hablar de dinero con los niños desde que son pequeños. Así, aprenderán a gestionarlo y a ahorrar para poder valorarlo.

Sin embargo, hoy en día casi el 64% de los progenitores no habla sobre temas financieros con sus hijos. Es más, a algunos niños les puede llegar el mensaje extremo de que el dinero es “malo” y puede llegar a corromper.

Además, hay una mitificación sobre el dinero y la creencia de que todo lo que tiene que ver con la economía es extremadamente complicado de explicar y que solo pueden hacerlo los profesionales. Por tanto, será importante que los padres a través el ejemplo vayan introduciendo conceptos financieros poco a poco e involucrando a los niños hablándoles de temas de dinero y consumo. 

Cuándo hablar de dinero con los niños

Hablar de dinero con los niños

Hay que empezar a hablar sobre finanzas a los niños desde que son bien pequeños. Hacerlo nos dará la oportunidad que “construir” unos cimientos fuertes sobre los que se asentarán todos los conocimientos que irán adquiriendo a lo largo de su desarrollo para gestionar su dinero. A la hora de hablar sobre dinero con los niños habrá que tener en cuenta la edad de los niños.

Se irá desde lo más simple a conceptos más complejos a medida que pasa el tiempo y los hijos crecen. La manera de hacerlo será a través de los ejemplos y de actividades “prácticas” Así: 

- Desde los 3 a los 5 años. Los niños aún son muy pequeños para entender conceptos financieros, pero sí que pueden ir aprendiendo algunas cosas. Por ejemplo, que el niño se dé cuenta de que no se puede tener todo lo que quiere y que requiere un esfuerzo conseguir las cosas. Gracias a ello, el pequeño irá desarrollando la paciencia que será de gran ayuda a la hora de ahorrar. Además es buen momento para que el niño aprenda a elegir.

- Desde los 6 a los 9 años. Esta etapa es buena para que empiecen a ahorrar en la hucha. De este modo, van a ir pudiendo administrar su dinero de manera práctica e irán dándose cuenta del valor del dinero sin necesidad de explicaciones abstractas. A estas edades lo padres pueden premiar al pequeño si consiguen la meta de ahorro que se han propuesto.

- A los 11 años. Será buen momento para que el niño tenga alguna cuenta en el banco y empiece a experimentar con el banco. Esto le ayudará a entender cómo funcionan los productos que ofrecen. Será la manera de ir introduciendo conceptos más complejos y pueda entenderlos.

- Desde los 11 a los 15 años. Es momento que los padres hagan entender al niño busque alguna actividad que ayude al niño a tener su propio dinero fuera del hogar. Es decir, ya no vale solo con hacer la cama o poner la mesa para obtener un premio.

Consejos para ayudar al niño a entender el valor del dinero

- Ser ejemplo. Los niños aprenden por imitación. La manera de hablar de dinero con la pareja, los hábitos de consumo o el ahorro que tengan los progenitores será la referencia del pequeño y a través del ejemplo establecerá sus prioridades.

- Usar juegos. El juego es la mejor manera de aprender. Juegos como el Monopoly será una herramienta muy útil para que el niño aprenda todo lo relacionado con el dinero.

- Dar capacidad de elección. Cuando al niño se le antoja algo cuando lo ve en la tienda y los padres se niegan es cuando comienza la rabieta. De esta manera el adulto prefiere que el pequeño no le acompañe a vivir el espectáculo. En vez de negarse, se debe de aprovechar esta oportunidad para dar la posibilidad al niño de aprender a decidir entre lo que es necesario y lo que se desea. Para ello, será de gran ayuda confeccionar una lista de lo que se va a comprar y dedicarle un espacio a un único capricho.

- El dinero es esfuerzo. El dinero no es invisible y no es infinito. Los niños deben comprender que el dinero es el resultado de un esfuerzo.

- Dar consejo. Cuando reciben la paga el dinero es suyo y, por tanto, serán ellos los que deben decidir y administrarlo. Los padres pueden aconsejar pero evitando los juicios de valor.