Cuando los niños vomitan para llamar la atención

Cómo actuar si nuestro hijo vomita para que le hagamos caso

Sara Tarrés
Sara Tarrés Psicóloga Infantil

Día a día los padres nos enfrentamos a situaciones variadas y complejas en la crianza y educación de nuestros hijos que a menudo no sabemos cómo manejar. Una de ellas es cuando los niños vomitan, supuestamente, para llamar la atención

¿Qué hay detrás de esta conducta? ¿Por qué necesitan llamar la atención de este modo? ¿Han aprendido que si vomitan les hacemos más caso o quizás han observado que mediante este tipo de comportamiento obtienen lo que desean o evitan algo que detestan?  ¿Qué debemos hacer los padres en estas circunstancias: ignorar el comportamiento o atenderlo y actuar? 

Qué hacer si nuestros hijos vomitan para llamar la atención

Niños que vomitan para llamar la atención

Los padres nos movemos entre estas dos disyuntivas. No sabemos exactamente qué hacer porque realmente es muy impactante ver cómo nuestro hijo vomita para conseguir algo que desea o quiere evitar llegando a creer o pensar que todo es estrategia para manipularnos.

Ignorar no es la solución. Al leer sobre esta problemática veremos cómo muchos profesionales con una línea más conductista nos aconsejarán actuar igual que con las rabietas: limpiar al niño e ignorar el vómito. Nos insistirán en que debemos evitar que el niño aprenda a conseguir lo que quiere mediante este tipo de comportamiento y que, por tanto, lo mejor es no hacer caso a los vómitos. No obstante, si sólo ignoramos olvidamos resolver el problema real, que en ningún caso es el vómito. 

Cuando nos centramos en ignorar el vómito que se provoca nuestro hijo nos enfocamos solo en la expresión conductual de un problema más profundo. Nos quedamos con que el niño vomita y buscamos que deje de hacerlo olvidando qué es lo que realmente le ocurre a nuestro hijo: por qué vomita, qué pretende conseguir, qué necesita, etc. 

Cuando un niño vomita para llamar, supuestamente, la atención hay que realizar un análisis más profundo y ver exactamente cuándo y por qué se producen esos vómitos. Debemos descubrir si se provocan para evitar ir al cole, para no quedarse solo por las noches, etc. 

Dicho de otra forma, cuando el niño vomita no debemos buscar qué hacer para que deje de hacerlo si no averiguar cuál es la causa que le lleva a actuar así para ponerle solución. 

Visto de este modo se hace evidente que ignorar no es la solución al problema. Ignorar solo le crea más sufrimiento. Cuando un niño vomita, supuestamente, para llamar la atención no nos intenta manipular, solo desea que desaparezca una situación que le genera malestar. Una situación que no sabe cómo verbalizar y expresar porque todavía es demasiado pequeño para saber hacerlo. Es tarea nuestra descubrir cuál es y ponerle solución. Llegados a este punto se acabarán los vómitos. Mientras tanto hay que actuar con mucha paciencia, amor y tranquilidad. Nada de gritos, castigos o reprimendas. 

Es cierto que este procedimiento puede ser más largo y laborioso pero es el más favorecedor para el desarrollo emocional y psicológico del niño.