Niños introvertidos, ¿cómo ayudarles?

Qué hacer si nuestro hijo es demasiado introvertido

El equilibrio radica en el medio de dos extremos. En este caso la forma de ser de la mayoría de los niños se sitúa entre la extroversión y la introversión. Aunque es cierto que siempre hay un acercamiento hacia uno de estos rasgos de la personalidad que se encuentran en los extremos. En el caso de niños introvertidos, ¿debemos ayudarles para cambiar su introversión?

Cómo son los niños introvertidos 

Niños introvertidos

En el caso de encontramos con un niño introvertido podemos ver que son personas que:

- Les cuesta compartir sus sentimientos y expresarse emocionalmente.

- Son observadores.

- Tienen gran capacidad de escucha.

- Son tranquilos y reflexivos. Se piensan las cosas antes de decirlas.

- Prefieren realizar actividades por su cuenta antes que en grupo.

- Suelen ver los errores como fracasos y no los consideran como oportunidades de mejora.

- Son creativos y tienen mucha imaginación.

- Se relacionan con los demás discretamente, intentando no sobresalir.

Al contrario que decíamos de los extrovertidos que encontraban su energía de acción a través de la interacción con otros, los introvertidos energizan principalmente a través de la reflexión de las ideas que hay en sus propias mentes.

Diferentes tipos de introversión en la infancia

Los niños introvertidos no cumplen necesariamente con las mismas características, es más, pueden dividirse en dos categorías:

- Los introvertidos tipo 1, que son autosuficientes y confiados.

- Los introvertidos tipo 2, que tienen poca confianza en sí mismos, tienen miedo a la interacción social y carecen de habilidades comunicativas. Este tipo de introversión es la más conocida y suele ser erróneamente asociada a la ansiedad y confundida con la “timidez”.

Diferencia entre niños introvertidos y niños tímidos

Ser tímido no se considera un rasgo de la personalidad como en el caso de la introversión. Además, una de las principales diferencias entre ser tímido y la introversión es que la persona tímida tiene miedo al contacto social e incluso se inhibe de relacionarse, y esto está acompañado de ideas irracionales sobre no ser aceptado por los demás.

En cambio, los niños que son introvertidos tienen pocas relaciones personales pero por decisión propia. Son ellos los que eligen sus relaciones y optan por disfrutar de buenas relaciones personales que no son numerosas pero sí satisfactorias para ellos.

Los padres deben saber que el niño sea introvertido no es algo malo, solo es parte de su personalidad. Para poder ayudarle os dejamos algunas pautas de actuación:

- Respetar el ritmo del niño. No forzar al niño a acercarse a los demás en los encuentros sociales. Necesitan primero observar antes de ir relacionándose poco a poco. Para ello, es necesario facilitar al niño con juegos este acercamiento sin presionarle.

- No criticar. Hay respetar la personalidad del niño y no criticarle por tener pocos amigos o salir poco cuando es más mayor. Es su decisión. 

- Ensayo de situaciones sociales. En casa se pueden representar escenas cotidianas de relaciones sociales donde el padre so la madre y el niño representan un papel para ir ganando en seguridad.

- No hablar por el niño. El que sea introvertido no justifica asumir por el niño su comunicación, es decir, el adulto no debe pedir las cosas por él ni resolver estas situaciones en su nombre.