Rabietas de los niños a la hora de la comida

Cómo gestionar un berrinche infantil a la hora de comer

La hora de la comida puede ser el mejor momento del día para algunas familias, mientras que para otras, se convierte en la peor de sus pesadillas. Es más, dependiendo de lo que se ponga encima de la mesa, si es un plato que a los peques no les gusta o es uno de sus favoritos, el ambiente de la comida puede variar y mucho.

Cuando nos encontramos en la situación en que el niño se niega a comer, cuando su mal humor va en aumento hasta el punto de encontrarnos frente a un pequeño que echa humo, ¿qué podemos hacer?, ¿cómo gestionar las rabietas de los niños a la hora de la comida?

Qué hacer ante las rabietas de los niños a la hora de la comida 

Qué hacer ante las rabietas de los niños a la hora de la comida

En primer lugar, prevenir es mejor que lamentar. Los niños pequeños tienen dificultades para manejar ciertas situaciones que se escapan de su “control”, a menor edad, mayor es su dificultad. Además, las crisis son mayores cuando el niño se encuentra en una situación desconocida –cuando se les ofrece un plato por primera vez- y cuando está cansado –se les ofrece la comida o la cena muy cerca de la hora de acostarse o dormir la siesta. También se agravan cuando la hora de la comida le pilla desprevenido, es decir, cuando estaba haciendo algo, jugando, pintando… y se le retira sin previo aviso. Para evitar estos desencadenantes, podemos:

- Avisar varias veces que es la hora de la comida.

- Ajustar el horario para que el niño no llegue cansado.

- Ofrecer nuevos platos acompañados de otros ya conocidos, sin esperar que el plato nuevo sea la comida principal. Cuando el niño se haya familiarizado con el nuevo plato, podemos intentar convertirlo en el plato principal.

Si a pesar de esto nos encontramos ante las rabietas de los niños a la hora de la comida y se niegan a comer, es mejor mantener la calma y adoptar una actitud lo más positiva posible mientras barajamos nuestras opciones.

- Si conseguimos averiguar el motivo de su rabieta, podemos quizá elegir mejor cómo enfocar nuestra actuación. Quizá sean los guisantes, que están tocando el filete de pollo y eso tiene fácil solución, preguntarles, escucharles y asegurarles que entendemos su enfado pueden amainar el temporal.

- En caso de que el motivo no tenga fácil solución, lo más importante es conseguir que la rabieta pase, porque en ese estado no es nada recomendable ni insistir ni obligarle a comer. Se pueden usar distracciones para que se calme fuera de la mesa para después volverle a sentar una vez se haya pasado e intentarlo de nuevo.

- Si es una actitud que el niño emplea de manera persistente cada vez que se sienta a la mesa, el mejor enfoque es advertirle que eso es lo que hay de comida, que es lo que se le va a ofrecer hasta la hora de la cena y que la hora de comer dura 30 minutos (o lo que hayamos decidido), pasado los cuales el plato se retira hasta la siguiente comida.