El reto de educar a un niño con altas capacidades

Niños con altas capacidades: cómo dar respuestas educativas a sus necesidades

Jimena Ocampo Lozano

La tarea de educar a los hijos no siempre es fácil, pero cuando además se trata de un niño con alguna necesidad especial o específica, (bien sea por un trastorno en el desarrollo, o por una dificultades de aprendizaje o un TDAH, etc...) esta tarea puede complicarse,  por lo que conocer cómo es nuestro hijo y sus necesidades puede ayudarnos en nuestro día a día con ellos. En Guiainfantil.com nos centramos en el reto de educar a los niños con altas capacidades o talentos.

Cómo son los niños con altas capacidades

Reto como padres de educar a niños con altas capacidades

Sin detenernos en profundidad en la definición y distinción entre conceptos como altas capacidades, talentos o precocidad, podemos decir que son niños con una alta inteligencia, una alta competencia en determinadas áreas, buena memoria y alto desarrollo del lenguaje.

Pero no les definen sólo sus capacidades a nivel intelectual, sino que a nivel personal tienen una serie de características como su enorme capacidad de imaginación, curiosidad, creatividad, perfeccionismo, alta sensibilidad, preocupación por temas de adultos, sentimiento de ser diferentes, tendencia al liderazgo, capacidad precoz para diferenciar entre realidad y fantasía, etc...

Tener altas capacidades no es sólo sacar buenas notas, (de hecho no siempre es así)... y podemos decir que son sus "talentos" los que en muchas ocasiones se convierten en sus "grandes enemigos" si no tienen un entorno de comprensión de sus características y necesidades emocionales, académicas, etc...

Algunas dificultades asociados a las altas capacidades suelen ser:

- Problemas de relación con sus iguales, sentimientos de ser diferentes.

- Dificultades para escuchar a los demás, tendencia a cuestionarlo todo

- Ansiedad, sentir que no son comprendidos.

- Frustración, aburrimiento, muy perfeccionistas, poca tolerancia a la frustración.

- Muy sensibles a las críticas.

- Alto nivel de activación que si no se canaliza da lugar a frustración.

Muchas veces nos asustamos cuando nos dicen que nuestro hijo tiene altas capacidades, y creemos que no vamos a saber responder a sus demandas. Lo importante es saber cómo son y qué podemos hacer, como con cualquier otro niño, ¿no? Hay que tener en cuenta que las necesidades fundamentales de un niño con altas capacidades son las emocionales, sin una adecuada gestión emocional, muchos superdotados fracasan en lo cognitivo.  

Pautas para educar a un niño con altas capacidades

Algunas pautas y orientaciones en el hogar para asumir el reto de educar a un niño con altas capacidades: 

- No se trata de apuntarles a todas las actividades que existan, sino de elegir las que a ellos más les motiven, estimulen su creatividad y capacidades.

- Tener en cuenta la "disincronía evolutiva". Es decir, a pesar de su superior capacidad intelectual otras áreas de desarrollo no son igual de "superiores", por ejemplo la emocional o la psicomotriz. A pesar de su alta inteligencia el resto de áreas no le acompañan.

- No quitar importancia a sus preocupaciones o intereses alegando que "no son cosas de niños". Atenderle, escucharle y tratar de dar respuesta a sus necesidades. Podemos facilitarles diversas fuentes de información para satisfacer esas necesidades.

- Atender a su desarrollo emocional y social. Pueden ser tachados de listillos o sabelotodo por parte de sus iguales y los adultos, en ocasiones sienten que no encajan, y eso conlleva dificultades en su autoestima, de auto aceptación, y problemas de ansiedad e incluso depresión infantil.

- Escucharles, y que tengan un entorno en el que poder expresar sus preocupaciones y ayudarles a resolver los problemas que vayan encontrando.

- No tratarle como un niño mayor de lo que es, ni exigirle más de lo que podemos pedir por el hecho de ser "más listo", porque no deja de ser un niño.

- Normas y límites claros como con cualquier otro niño, pero a la vez paciencia y comprensión. Puede pasar que si están muy concentrados en algo no nos escuchen ni hagan caso, pero no por desobediencia, sino porque les cuesta desconectar de la tarea en la que están inmerso.

- Explicarle por qué tienen que hacer las cosas y no darles un "porque sí" como respuesta. Necesitan respuestas y por eso en ocasiones cuestionan nuestra decisiones. No por mala educación sino por necesidad de saber el porqué de las cosas.

En resumen, ante el reto de educar a un niño con altas capacidades no debemos asustarnos y sí debemos dar respuesta a sus necesidades como haríamos con cualquier otro niño. Y fundamental, atender al área emocional, que suele ser su "talón de Aquiles" por sentirse y vivirse en muchas ocasiones como diferentes.