Qué desean y esperan los hijos de sus papás

Una bonita carta de un hijo a todos los papás del mundo

Vilma Medina
Vilma Medina Directora de Guiainfantil.com

Cómo padre, ¿sabes lo que realmente necesita tu hijo? No siempre es fácil, especialmente cuando los papás llevan una vida ajetreada y casi sin tiempo para dedicarse a sus pequeños.

Sin embargo, estaría bien que los padres siempre tuviesen en cuenta lo qué los niños, estas criaturas tan vulnerables e inocentes, esperan y desean de ellos.

Hijos de sus papás. Qué esperan de ellos

Qué esperan los niños de sus padres

He encontrado una carta que describe con sencillez y ternura, los deseos de los hijos en cuanto a sus papás. Más importante de lo que esperan los padres de sus hijos, es lo que esperan los niños de sus padres:

- No me des todo lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta cuánto puedo recibir.

- No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.

- No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

. Cumple siempre las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es castigo.

. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufre.

. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo qué debo hacer; decídete y mantén esa decisión siempre.

. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender y valerme por mí mismo.

. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.

- Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el "por qué lo hice". A veces ni yo mismo lo sé.

- Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.

- Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que por ser de la familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

- No me digas que haga una cosa que tu no la harías. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

- Enséñame a amar y conocer a Dios. No importa si en el colegio me quieren enseñar; porque de nada vale, si yo veo que tú ni conoces ni amas a Dios.

- Cuando te cuente un problema mío no me digas "No tengo tiempo para tonterías" o "eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme.

- Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

- ABRÁZAME, BÉSAME, HAZME CARIÑO… NECESITO SENTIRTE CERCA DE MI. Necesito sentirte mi amigo y mi compañero a todas horas.