The Misguided Monk: un hermoso corto que todos los niños deberían ver

Un corto de animación que enseña dos grandes valores a los niños

"The Misguided Monk" (El monje desorientado o equivocado) es un bello corto de animación que, en tan sólo tres minutos y sin un sólo diálogo, transmite a los niños dos hermosos valores, muy importantes para su desarrollo.

Tom Long, dibujante y animador en la industria de los juegos, realizó este hermoso trabajo como proyecto fin de carrera en la Southampton Solent University, en el Reino Unido. La simplicidad del corto transmite, sin embargo, un profundo mensaje sobre las segundas oportunidades en la vida y el valor de la amistad. Un corto que todos los niños deberían ver.

El monje equivocado. Corto de animación que tus hijos han de ver

Un viejo monje ermitaño, que vive sólo en lo alto de una montaña dedicado a la meditación, un buen día se ve interrumpido por un inesperado invitado. Un perro llega con una pelota roja entre sus dientes para intentar jugar con el monje, ¿qué crees que hará él?, ¿cómo reaccionará? Mira este corto con tus hijos y descubrid juntos los importantes valores que transmite.

El monje, que no quiere compañía, descubrirá el verdadero significado de la amistad y cómo ha de aprovechar las segundas oportunidades cuando se presentan. Tom Long utiliza el símbolo de la pelota roja como nexo de unión entre ambos, es el vínculo que les une.

The Misguided Monk, un corto con grandes valores para los niños

Corto: The Monk Desguided

Este simple pero efectivo corto, nos puede servir para transmitir a nuestros hijos varias lecciones muy importantes:

1- El valor de la amistad:  es el afecto, el cariño, la comprensión y el entendimiento con otros niños. Son relaciones que nacen y se fortalecen cuando las cuidamos. Es un valor fundamental que debemos desarrollar en nuestros hijos, quienes han de aprender habilidades sociales, pero también por qué es importante tener amigos y qué podemos aprender con ellos. 

No es cuestión de enseñar a nuestros hijos que siempre han de estar rodeados de gente, hay momentos en los que pueden estar sólos, como el monje, pero aislarse de los demás, sólo les conducirá a la soledad. Se perderán grandes momentos de risas, diversión, complicidad, juegos, aprendizaje, cariño, charlas y, por qué no, peleas, negociación y enfados. Forma parte de las relaciones humanas.

2- Aprovechar el momento porque no siempre hay segundas oportunidades: la vida no siempre nos da segundas oportunidades, una lección que se aprende sobre la experiencia. Hemos de enseñar a nuestros hijos vivir el momento, porque no volverá, es el conocido "carpe diem".

Un gran error en el desarrollo personal es esperar a que todas las condiciones se den para poder actuar. El momento ideal no parece llegar nunca y, terminamos por abandonar nuestros sueños. Sin embargo, para triunfar o, simplemente, para ser feliz y estar a gusto con nosotros mismos, hemos de exprimir el presente. Disfrutar de cada momento y aprovecharlo al máximo. Una lección que ya conocemos nosotros, aunque a veces olviddamos, pero que debemos transmitir a nuestros hijos. Han de saber que si hoy, se enfurruñan con su amigo y no juegan con él, si se quedan sentados en un rincón mirando, habrán perdido esa oportunidad de jugar y pasarlo bien. 

Las segundas oportunidades en la vida son escasas, pero sí hemos de enseñar a los niños a saber reconocerlas para evitar cometer el mismo error que la primera vez.