Por qué los niños no deben sentarse en W

Esta forma de sentarse se conoce por la postura del sastre invertido o W-sitting - ¿Debemos corregirla en los niños?

Parece que fueran a romperse las caderas y las rodillas y, sin embargo, los niños no pueden estar más cómodos cuando se sientan en W. Esta postura les aporta estabilidad a la hora de jugar en el suelo, pero si ves a tu hijo tiene el mal hábito o mala costumbre de sentarse en W cuando juega... ¡debes corregirle! Te explicamos por qué los niños no deben sentarse en W, con frecuencia.

Por qué los niños se sientan en W o W-sitting

sentarse en w o w sitting

Los hábitos posturales que adoptan los niños(as) desde el nacimiento son muy importantes para un adecuado crecimiento. Las malas posturas al pararse, sentarse, dormir o estudiar pueden traer consecuencias negativas física y orgánicamente desde una edad prematura, y que la mayoría de las veces se reflejan en la vida adulta.

La posición en W o W-sitting, llamada también, de sastre invertido, es adoptada por muchos niños(as) al sentarse en el suelo y la podemos observar cuando los vemos desde arriba. Se le llama como la letra W del alfabeto, porque la forma que adoptan las piernas así la describe. Al sentarse sobre sus glúteos, apoyan la parte interna de los muslos, rodillas, piernas y tobillos en rotación externa.

Esta postura les es muy cómoda, ya que amplía la base de sustentación y les da mucha estabilidad a la hora de sentarse y jugar en el suelo, sin tener que hacer esfuerzo a la hora de controlar la postura. ¡No hay control del equilibrio! Esta posición, por lo general, es más frecuente en niños pequeños y en la medida que van creciendo, la van dejando de hacer, sin embargo, lo adecuado es corregir desde el primer momento.

Peligros de que los niños adopten la postura del sastre invertido

Errores a la hora de sentarse en el suelo

Al observar esta postura, la debemos corregir inmediatamente, ya que puede traer como consecuencia los siguientes trastornos:

- Retraso en el desarrollo del control postural y la estabilidad
Cuando los niños(a) se sientan en W su base de sustentación es más amplia, por lo que hay, menos cambios de peso, de la postura y por tanto de la estabilidad. En la posición W no pueden realizar la rotación del tronco activa y no podrán cambiar su peso de un lado al otro, lo que les dificulta agarrar o llegar a objetos o juguetes que no están a su alcance. Otra consecuencia: no le permite practicar sus habilidades para desarrollar reacciones de equilibrio de forma adecuada.

- Alteraciones del sistema musculoesquelético
Esta postura en W puede acarrear alteraciones a nivel óseo y muscular, lo que finalmente redunda en problemas ortopédicos. Hay un gran riesgo de luxación de cadera, ya que las caderas se colocan en el límite extremo de la rotación interna y las rodillas en rotación externa. Si ya el niño(a) tiene antecedente de displasia de cadera, esta posición en W sería muy peligrosa para una luxación severa.

Entre otras alteraciones ortopédicas tenemos el acortamiento del tendón de aquiles y de los músculos isquiotibiales aductores. También puede suceder una debilidad de los músculos abductores, rotadores externos y extensores de cadera, debido a la elongación que se produce al adquirir esta posición. Por último, puede generar la torsión del fémur y que el niño o niña caminen con los pies hacia adentro y a medida que van creciendo pueden referir dolor de espalda y de pelvis.

- Retraso de la movilidad fina
Cuando se sientan en W se dificultad el desarrollo de la mano dominante, ya que como no hay rotación del tronco, agarrará con la mano derecha las cosas que están a su derecha y con la mano izquierda, las de su lado izquierdo. Aquí no hay un cruce de manos en la línea media, lo que no permite definir una mano dominante.

- Las rodillas y tobillos tienen una rotación excesiva, lo que supone que pueden padecer contracturas en los músculos de estas articulaciones. Puede que en el mismo momento no lo noten, pero sí pueden sufrir dolor más adelante, incluido el dolor lumbar.

Qué podemos hacer para corregir la forma W de sentarse de los niños

la postura del sastre invertido

Para evitar todos estos trastornos lo que debemos hacer es corregir la postura e indicar a los niños que se sienten: o bien con las piernas cruzadas (la clásica posición de indio), con las piernas estiradas o de lado. Conviene además, que les incitemos a cambiar la postura de vez en cuando y a levantarse y moverse entre una y otra. ¡Aquí te dejo algunas recomendaciones!

-  Evitar que sus niños(as) adopten la posición en W y, si lo hacen, estar pendientes de que no lo hagan por tiempo prolongado. Si no tienen alteraciones ortopédicas o musculoesqueléticas previas y su desarrollo motor es normal, adoptarla por momentos puntuales no altera su crecimiento.

- Se debe evitar esta posición en niños(as) con displasia de cadera u otras alteraciones ortopédicas y/o con  acortamientos musculares, de isquiotibiales, aductores de cadera y rotadores internos, ya que la siting-W agravará esta alteración. También en niños con tono muscular alterado (hipertonía e hipotonía) y retraso del desarrollo.

- Buscar ayuda con profesionales de la salud: pediatra, traumatólogo ortopedista o fisioterapeuta. Ellos evaluarán el caso e indicarán las correcciones pertinentes.

Cuál es la mejor forma para que se sienten los bebés y niños

cómo deben sentarse los niños

Aprender a sentarse es un gran paso para el desarrollo psicomotriz de un bebé. Al intentar y conseguir estar sentado, el bebé estará fortaleciendo a los músculos de su espalda, estimulando su equilibrio, etc. Por ello, es muy importante, desde edades tempranas, que los bebés aprendan a sentarse bien.

Sin embargo, antes de enseñar a tu bebé a sentarse  Guiainfantil.com recomienda que consideres si el bebé ya mantiene la cabeza levantada, que pueda girarla hacia arriba o abajo, y que te pida. ¿Cómo? pues cuando él agarre tus manos para levantarse. Ese es el momento.

Para enseñarle a sentarse debes asegurarles protección. Puedes poner una manta y algunos cojines en el suelo. Siéntate frente a tu bebé y tómalo por las manos. Con canciones, juegos, gestos, motívale a que agarre tus manos y se levante, pero si obligarle. Ya verás que su reacción no tardará y él querrá sentarse.

Otro juego es sentarse sobre tu regazo. Una vez sentadito, juega con él con canciones de palmas u otro tipo de juego. Eso le motivará a sentarse.

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