Consecuencias de las alteraciones de los pies en los niños

Conoce las deformidades de los pies más frecuentes en los niños y sus tratamientos

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

El pie puede ser la causa de un problema postural y también el responsable de adaptar una disfunción que se encuentre en otra zona corporal, perpetuándola en el tiempo. Por eso y, para evitar deformidades en otras partes del cuerpo y consecuencias en las alteraciones de los pies de los niños, es necesario que conozcamos sus funciones y saber que tener un pie u otro puede derivar en una serie de consecuencias para la salud del niño.

Las alteraciones y deformaciones de los pies en los niños

Consecuencias de las alteraciones de los pies en los niños

Nosotros disponemos de un sistema de regulación de la postura que nos permite orientarnos espacialmente y mantenernos erguidos con la máxima eficiencia energética. Este sistema utiliza información de las zonas que reportan sobre las variaciones de las posiciones, de la situación de nuestras articulaciones y de la cabeza, para que podamos ser capaces de ajustar nuestro tono muscular y nuestros movimientos de forma precisa.

Las puertas de entrada o captores posturales más importantes son: los ojos, los pies, la ATM (mordida) y los oídos. La piel de la planta del pie tiene receptores sensibles a la presión y se encarga de informar al cerebro del tipo de suelo que estamos pisando (si es liso, empedrado, etc ). También informa de la posición global del cuerpo en el espacio.

La manera en la que apoyamos nuestros pies influye en la alineación de los miembros inferiores y de la columna vertebral. Un mal apoyo plantar creará un desequilibrio de las cadenas musculares, que son la causa de una mala postura. Por ejemplo, un Hallux Valgus o  'Juanete', provoca un problema de alineación del primer radio.

Esta zona es fundamental para repartir el peso del cuerpo y para impulsar el pie durante la marcha. Debe tener una buena alineación y movilidad. A la larga, el arco plantar se debilita y la fascia se inflama produciendo dolor, cambiando  el apoyo y desencadenando un problema postural.

  • Un pie plano, por caída del arco plantar, puede producir estiramientos de los ligamentos del lado interno de la rodilla y dolor alrededor de la rótula. También podría provocar un valgo de rodilla, que puede afectar al cartílago e incluso a los meniscos, desalineando la cadera y pudiendo generar molestias dorso- lumbares, escoliosis…
  • Un pie cavo presenta un arco plantar más acusado y un apoyo mayor del borde externo del pie. A veces solo apoya antepié y retropié. Esto aumenta el tono de los músculos intrínsecos del arco del plantar y de los extensores de los dedos, pudiendo forzar la rodilla hacia afuera causando una rotación externa del fémur que comprima la cadera. Las lumbares tendrán que adaptarse a la posición de la pelvis y a su vez las dorsales y las cervicales.
  • Un pie rígido no amortiguará bien las fuerzas durante la marcha que tendrán que ser absorbidas por otras estructuras. En cuanto a las deformaciones de los pies en la infancia, deberíamos hacer una distinción entre malposición y deformación.
  • Cómo son los pies de los recién nacidos 

El recién nacido puede tener uno o los dos pies torcidos. Suelen estar hacia dentro y hacía abajo, (en inversión). Estas posiciones de los pies se deben a las posturas que mantuvieron los bebés dentro del útero. A medida que ellos van creciendo, el espacio en el útero disminuye y los pies adoptan una posición preferente, siéndoles complicado colocarlos en sentido opuesto. Una parte de la musculatura se encogerá, mientras sus antagonistas se estirarán.

Las malposiciones perdurarán durante un tiempo, pero son fácilmente reducibles por sí solas o con fisioterapia. Las deformaciones pueden ser reducibles o no reducibles. Estas últimas se suelen relacionar con problemas neurológicos como el pie equino congénito, donde en ocasiones es necesaria la cirugía y un tratamiento de fisioterapia continuado con ayudas ortésicas.

Habría que recordar que los niños hasta los dos o tres años tienen los pies planos. El arco plantar no se desarrolla hasta que se está caminando durante un tiempo, así que nunca hay que tratar un pie plano por debajo de esta edad. Sí a los cinco años persiste, puede ser porque los niños tengan una excesiva laxitud ligamentosa o bajo tono muscular.

Cuándo es recomendable consultar con un profesional

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Y llega la gran pregunta de los padres y ante las que surgen muchas dudas. ¿Cuándo deberemos consultar a estos profesionales ? Aquí tienes una serie de síntomas que puede llegar a ser preocupantes.

- Dolor en los pies, pantorrilla, parte posterior del muslo, rodillas.

- Si desgastan los zapatos muy rápido, no lo hacen de forma simétrica, o aunque sean simétricos deforman un poco el calzado.

- Si caminan de una manera extraña.

- Si les dan calambres con frecuencia.

- Si sufren bastantes caídas o son torpes.

- Si adoptan malas posturas.

- Si se cansan mucho al caminar.

- Si presentan ortodoncia

- Si tienen escoliosis.

- Si sufren cefaleas.

- Si se quejan de dolores de espalda o cuello.

Tratamiento de alteraciones de los pies en los niños 

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El tratamiento consistirá en averiguar dónde está el problema que genera la sintomatología del paciente, ya que muchas veces se encuentra distancia. Una mala pisada puede producir una mala mordida y una hipoconvergencia ocular provocar un mal apoyo del pie por cadenas musculares descendentes.

Una vez identificado el problema se realizarán estiramientos de la musculatura acortada, manipulaciones, movilizaciones y se realizarán ejercicios para activar la musculatura débil.

En ocasiones el fisioterapeuta derivará al niño/a a otro profesional: podólogo, odontólogo, oftalmólogo o pediatra para poder realizar un tratamiento correcto y completo.

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