9 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres

Gestos de los padres que dejan huella en sus hijos

Estefanía Esteban

Si te pidiéramos que intentaras recordar a tus padres, dime, ¿qué recuerdas? ¿Recuerdas el color de su pelo, el color de sus ojos?... ¿O más bien ese día en que te dijo aquello tan especial...? 

Reconozcámoslo: tendemos a recordar momentos que significaron algo importante para nosotros. También emociones, olores, pero sobre todo, ejemplos y por supuesto, traumas o errores de educación. Vamos a repasar todo aquello que recordamos de nuestros padres, para darnos cuenta de aquello que debemos cambiar con nuestros hijos. Aquí tienes las 9 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres.

Las 9 cosas que los hijos jamás olvidan de sus padres

9 cosas que los niños jamás olvidarán de sus padres

1. Los besos y abrazos. El cariño se siembra y crece con cada gesto de amor. Se riega, como a las plantas. Y nunca es demasiado. Eso sí, no todos los niños necesitan la misma dosis de cariño. Algunos precisan riego a diario y otros, como los cactus, solo necesitan abrazos y besos de vez en cuando. 

2. Experiencias humillantes. La humillación es una de las cicatrices más profundas y dolorosas y jamás se olvida. Si en algún momento hiciste algo que humilló a tu hijo, esto quedará por siempre grabado en su memoria. Es negativo, sí, pero puedes contrarrestarlo con otros gestos positivos. 

3. Los valores. Los valores se interiorizan desde pequeños, y no se olvidan. Es algo similar a montar en bicicleta. Al principio cuesta más, pero una vez que se consigue, ya solo es cuestión de práctica. Los valores se transmiten sobre todo con el ejemplo. Un hijo no olvidará jamás que su padre o su madre era tremendamente generoso y noble, o que era muy justo con todos. 

4. El maltrato. Un padre demasiado autoritario, que grita y pega a sus hijos, no tendrá un papel muy positivo en el recuerdo del adulto que mire atrás... Los gritos, los insultos y los golpes se convierten en cicatrices muy dolorosas. Los padres autoritarios puede que consigan niños obedientes... y sumisos, pero en el fondo están criando hijos con un buen número de carencias y problemas afectivos y de habilidades sociales. 

5. La relación entre sus padres. Dicen los expertos en el tema, que los niños tienden a interiorizar el patrón del género que les corresponde observando a sus padres y la relación que existe entre ellos. De esta forma, muchos de los adultos que maltratan a su pareja vivieron de niños una situación muy similar. Es decir, que un alto porcentaje de hombres maltratadores fueron niños maltratados. 

6. Sentimiento de protección. Un niño que se siente amado y protegido es un niño que se siente seguro. ¿Recuerdas la cantidad de miedos que tenías en tu infancia? Para un niño, la realidad y la ficción fluctúan en una delgada línea que les hace desarrollar miedos aterradores. Para superarlos, necesitan la seguridad y la protección de sus padres. Un niño que se siente protegido, supera sus miedos sin problema. De lo contrario, dejarán una huella para siempre, que continuará manifestándose de alguna forma en la edad adulta. 

7. La ausencia de los padres. El miedo que más aterra a los niños desde bien pequeños es el miedo a estar solos, a sentirse desprotegidos. En algunos hogares, los niños pasan demasiado tiempo solos. Y cuando sus pares están, están a otras cosas Esto es lo que genera en los niños un sentimiento 'de abandono', terriblemente destructivo. Dejará en el niño un vacío que se manifestará durante su etapa adulta en numerosos problemas, como la baja autoestima, una mayor agresividad o una dependencia enfermiza de otro. 

8. El valor de la familia. La valoración que hagas de la familia dejará un grato (o no tan grato) recuerdo en tu hijo. Cuando crezca, recordará todos esos momentos que pasasteis juntos, en familia. Aquellos viajes, aquellas tardes de lluvia leyendo cuentos, creando alguna manualidad... El sentimiento de unión crea un vínculo que perdura para siempre.

9. Injusticias cometidas. La justicia es uno de los valores más complejos y difíciles. Lo que es justo para uno puede ser injusto para otro. Lo que sí debes tener en cuenta es que los hijos deben recibir lo mismo, porque si no, uno de ellos puede sufrir. Cuando acusas a tu hijo de algo que no hizo, o regalas algo a uno de tus hijos y olvidas al otro... todos estos comportamientos son para el niño injusticias insalvables que se clavan como una herida en su corazón. Intenta evitarlo.