Juego del sentir, hablar y hacer para fortalecer el vínculo familiar

Juegos de inteligencia emocional para toda la familia

Carola Álvarez Arce
Carola Álvarez Arce Psicóloga Infanto-Juvenil

Qué razón tenía Winnicott cuando explicaba los motivos centrales de la función lúdica. Este famoso pediatra y psiquiatra afirmaba que “en el juego y solo en el juego, el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad; y solo al ser creativos, el individuo se descubre así mismo”.

El juego cumple con un una función increíble que es el equilibrio armónico entre conocer y auto conocerse, escuchar y hablar. Esta actividad presenta una fuente inagotable de riquezas que no podemos perder de vista, en particular si estos beneficios los utilizamos para fomentar vínculos en la familia, favoreciendo el encuentro personal, la unión, comunicación y el afecto entre sus miembros. Hay un juego en concreto, el juego del sentir, hablar y hacer que fortalece el vínculo familiar. 

En qué consiste el juego del sentir, hablar y hacer

Juego para fomentar el vínculo

Existe un juego llamado el juego del sentir, hablar y hacer para los niños. Este fue creado por el psiquiatra Richard A. Gardner como un instrumento utilizado en la psicoterapia infantil, a modo de lograr que los niños no cooperadores participaran activamente en la terapia psicológica.

Sin embargo, su uso al interior de la familia puede de ser de gran ayuda para fortalecer los vínculos y la comunicación. Los materiales para desarrollar el juego son unas tarjetas para el sentir, pensar y hablar diferenciadas por un color distinto.

Se puede agregar un tablero que tenga un principio y final, con casilleros del color de las tarjetas y un círculo con manecillas que permitan que los participantes puedan ir escogiendo a azar las tarjetas. Se recomienda  utilizar algo que represente a cada competidor: puede ser fichas u otro objeto. 

Lo principal de este juego es la confección de las tarjetas del sentir, hablar y hacer; las cuales numéricamente deben ser entre 20 a 30 por ítem, con un total de 60 a 90 tarjetas. Veamos ahora la descripción de cada ítem.

Las tarjetas del hablar:

Su principal función es estimular a realizar afirmaciones o comentarios dentro del terreno de la racionalidad, es decir a la capacidad de pensar. Usualmente las preguntas partirían con el uso del ¿qué? por ejemplo:

  • ¿Qué regalo te gustaría recibir en tu próximo cumpleaños?
  • ¿Qué color te identifica más con tu forma de ser?
  • Un niño teme contar algo a sus padres ¿Qué te imaginas que es?
  • ¿En qué piensas cuando no puedes dormir?
  • ¿Qué es lo más inteligente que una persona puede hacer? Y por qué.

Las tarjetas del sentir:

Se enfocan en aspectos afectivos. Estimulan la expresión emocional de los participantes. Usualmente  las preguntas comienzan con ¿Cómo? Algunos ejemplos son:

  • ¿Cómo te sientes cuando a un amigo tuyo le fue mal en una asignatura?
  • Di tres malas palabras ¿Qué piensas de las personas que lo utilizan?
  • Todos los niños de clase se reían de un niño ¿Qué sucedió?
  • ¿Qué es lo que más te gusta hacer?
  • ¿Qué película te emociona más?

Las tarjetas del hacer:

Estas tarjetas se enfocan en la actividad física. Tiene que ver con la voluntad y capacidad de ejecución se suele relacionar con la pregunta ¿por qué? algunos ejemplos son:

  • Piensa en alguien que tomo algo tuyo ¿Por qué lo harías?
  • Haz de cuenta que estas soñando ¿sobre qué es el sueño?
  • Has de cuenta que estás hablando con alguien por teléfono ¿Qué estas diciéndole?
  • Salta y toca con tu mano el suelo
  • ¿Por qué te gusta hacer tu deporte favorito?

Como se puede evidenciar, el juego tiene el objeto de descubrir al otro y descubrirse como persona. El hecho que se haga dentro de la familia permite que este mismo sistema se pueda conocer y reconocer sus formas de actuar. Nuestro entorno logra ser el espacio por el cual nos constituimos y, junto con eso, construimos creativamente nuevos lazos que nos permiten formarnos como seres humanos.