Qué es el interés intenso en los niños

Cuando el niño siente especial atracción por un tema

Nuria G. Alonso de la Torre
Nuria G. Alonso de la Torre Psicóloga infantojuvenil

Desde que nacemos surgen nuestras ganas por explorar el mundo que nos rodea y llegar a aprender y controlarlo. Por lo general, hay un momento en la infancia de los niños, en concreto entre los 2 y los 5 años en que empiezan a transmitirnos aún más esas ganas por aprender, es lo que muchos denominan la “etapa del por qué”.

Sin embargo, esta etapa no es que haya aparecido de golpe o al azar, en realidad surge porque, por lo general, es en esa época cuando verbalmente pueden expresar lo que están pensando de forma más fluida, desarrollan su imaginación y el proceso de aprendizaje es muy activo. Por eso, es un momento clave para que pueda surgir un interés intenso en los niños por algún acontecimiento que les llame la atención y al ser capaces de verbalizarlo, tú eres más consciente de lo importante que es para tu hijo.

Qué es el interés intenso en los niños y qué aprenden

Interés intenso en la infancia

Se denomina intereses intensos cuando tu hijo siente gran curiosidad por aprender sobre un tema o múltiples áreas. Como padre o madre te das cuenta porque para tu hijo cada ocasión es perfecta para que quiera investigar y profundizar sobre el tema por el que tiene ese especial interés y preguntar o hablar los últimos descubrimientos que ha averiguado por su cuenta, a veces esa motivación llega incluso a parecer una “obsesión” y para el resto puede resultar una fase un poco pesada, ya que todo se centra sobre el mismo tema.  Los temas que más comunes que les suelen atraer suelen ser:

  • Dinosaurios.
  • Vehículos.
  • Ciencia.
  • Naturaleza.
  • Universo.

El problema de los intereses intensos es que no siempre les durará de por vida. Hay niños que sólo les durará una temporada y al cabo de un tiempo perderán esas ganas de aprender y para otros sólo es el comienzo de muchos años en el que tendrán una gran motivación por ampliar la información y aprender nuevos conceptos. Por eso mismo, esa motivación intensa por aprender se ha relacionado de forma muy estrecha con niños de altas capacidades o con niños diagnosticados con Asperger, sin embargo, no es un indicador exclusivo para realizar un diagnóstico en ninguno de los dos casos.

¿Cómo canalizar ese interés intenso en la infancia?

Tener un interés intenso tiene múltiples beneficios para el desarrollo tanto cognitivo como emocional de tu hijo. Por un lado, le ayudará a fomentar un aprendizaje más activo y fomentar su conocimiento y por otro lado, puede fomentar valores como el esfuerzo y la constancia. Sin embargo, tantas ganas de aprender pueden ser difíciles de manejar para las personas que los rodean, por eso, es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos para que su curiosidad no se desvanezca con el tiempo:

- Es necesario generar espacios dónde pueda aprender sobre lo que le interesa: es posible que te resulte complicado aunar sus intereses con los contenidos académicos, pero por suerte, si estás atento puedes compensarlo con internet, documentales, museos, actividades extras, charlas o talleres que se centren en esa temática sobre la que tu hijo quiere aprender. Es fundamental no frenar sus ansias por aprender.

- Márcale un tiempo al día para que pueda hablar cuanto quiera sobre ese tema. De esa forma evitarás que pase demasiado tiempo hablando sobre el tema y tú no perderás la paciencia y podrás prestarle toda tu atención y al mismo tiempo, tu hijo se sentirá valorado y apoyado porque podrá hablar contigo. Otra de las ventajas, es que conseguirás:

- Potenciar espacios para hablar de ello y que tu hijo comprenda que no todos los momentos o los lugares son los adecuados.

- Fomentar el aprendizaje en otros temas.

- Mejorar sus habilidades sociales y desarrollar la empatía.

No le restes importancia a sus intereses intensos, sólo porque no sean los mismos que los tuyos o no sepas sobre el tema: si no sabes sobre el tema, quizás puede ser una oportunidad para estrechar lazos con tu hijo y descubrir juntos novedades sobre ese tema o incluso aprender por tu cuenta nuevos datos que le interesen. Nada une más que compartir experiencias, pero no siempre tu hijo tiene porque amoldarse a tus gustos. Así que conviértete en su aliado para aprender y no alguien que le vaya a desmoralizar.

- Refuerza su autoestima: después de hablar tanto del mismo tema, nuestro lenguaje verbal o no verbal nos delata y tu hijo percibe que a los demás no les interesa o está siendo pesado. No puedes controlar cómo se comportan los demás, pero sí puedes mejorar lo te que te provoca a ti, lo que dices tú o cómo se puede sentir tu hijo respecto a eso, ya que es probable que la presión social consiga que deje de lado los intereses intensos que tiene tu hijo.