Cómo utilizar las consecuencias educativas con los niños frente al castigo

Consejos para usar consecuencias educativas en lugar del castigo con nuestro hijo

Estefanía Esteban

La mayoría de psicólogos recomiendan las consecuencias educativas frente al castigo para educar a los niños. ¿Sabes por qué? Porque los castigos al final son entendidos como una 'pena' sobre algo que el niño hizo mal, mientras que las consecuencias educativas enseñan al niño a responsabilizarse de sus actos y a entender que toda acción tiene una consecuencia que en muchos casos, daña a otra persona. 

Presta atención porque vamos a explicarte, según los consejos del psicopedagogo Andrés París, cómo utilizar las consecuencias educativas con los niños (frente al castigo).

Pautas para usar las consecuencias educativas con los niños

Cómo utilizar las consecuencias educativas con los niños frente al castigo

Las consecuencias educativas no son lo mismo que los castigos, ya que los castigos nunca pueden ser educativos. Consecuencias educativas son aquellas consecuencias que surgen a raíz de un comportamiento de nuestro hijo cada vez que se salta una norma o límite.

Frente al castigo, puedes aplicar la llamada 'consecuencia educativa', dirigida a responsabilizar al niño y a enseñarle a arreglar 'lo que hizo mal'. Pero para aplicarlas de forma correcta, debes tener en cuenta estos consejos: 

  1. Deben ser conocidas por todas las partes. Tanto padres como el hijo deben conocerlas.
  2. Deben ser realistas. Es decir, deben poder cumplirse. No puedes amenazar a tu hijo con algo que sabes que no cumplirás.
  3. Deben ajustarse a la edad del niño. Para niños de 5-9 años, el perder algún privilegio (como no jugar en el parque ese día) puede ser una buena consecuencia educativa. A partir de esa edad, puede ser una consecuencia 'privativa' de un objeto que le guste.
  4. Deben tener un sentido. Explícale el porqué de esa consecuencia educativa
  5. Deben ser proporcionadas según el daño cometido. Nunca emplees con tu hijo una consecuencia educativa desproporcionada. Si tu hijo rompió un lapicero de su amigo, pídele que reponga el lapicero con el dinero de su hucha, pero nunca le impongas comprarle el lapicero, un estuche y algo más adicional como compensación... 

Las consecuencias educativas y la inteligencia emocional del niño

Siempre debes explicarle a tu hijo por qué aplicas una consecuencia educativa, y la mejor forma de hacerlo es uniéndolo a la repercusión que sus faltas o actos ejercen sobre las emociones de los demás, bien sean los padres, los amigos, compañeros..

Demuestra y explica a tu hijo por qué su comportamiento genera un malestar en los demás, cómo repercute en las emociones de otros. Por ejemplo, si tu hijo rompió algún juguete de otro niño, haz que entienda que el otro niño está triste porque él no cuidó el juguete. O si tu hijo olvidó lavarse los dientes a conciencia, explícale por qué tú estás enfadado porque él decidió saltarse una norma básica.

Al final, las consecuencias educativas consiguen que el niño se de cuenta de que sus actos generan cierto tipo de emociones en los demás, y que debe pensar muy bien aquello que hace porque sus actos puede generar tristeza, enfado o miedo si éstas son negativas.