Cómo lidiar con los niños que no hacen nada ni aceptan sus obligaciones

Cuando tu hijo no ayuda en casa, no estudia y no cumple con sus responsabilidades

Jimena Ocampo Lozano

"Hemos probado de todo, pero el niño no cambia. Ni quiere estudiar, ni colabora en casa y no nos hace caso", este es uno de los problemas por el cual algunos padres pueden acudir a la consulta de un psicólogo para que les ayude con su hijo.

Cuando hablamos de niños que no hacen nada, no hablamos de una situación que se dé de la noche a la mañana, de forma súbita. Es algo que va poco a poco fraguándose, despacio pero de forma clara. Los padres suelen contar que da igual lo que hagan con sus hijos; si les castigan no surte efecto -parece que ya todo les dé igual-, pero tampoco pueden premiarles todo el rato porque entonces solo hacen caso si les compran cosas. Estas situaciones suelen generar, además, malestar en el hogar, tensiones y discusiones con los hijos.

Por qué hay niños que no hacen nada en casa

Por qué hay niños que no hacen nada en casa

En el caso de los niños que no aceptan sus obligaciones, hay que analizar en profundidad desde cuándo se produce el problema así como qué pautas, normas y límites hemos establecido en casa o si hay alguna razón que pueda estar justificando esta situación, etc. Por otro lado, también hay que tener en cuenta la edad de los hijos, ya que no es lo mismo un adolescente que un niño de 6 años.

En muchos casos, nos encontramos ante padres que aplican unas pautas ineficaces en casa. Estas tienen que ser reconducidas para que las cosas no vayan a más. Es importantísimo que desde pequeños vayan adquiriendo hábitos adecuados, en el estudio, en el hogar y de conducta. Desde que son niños, y sobre todo cuando van teniendo autonomía para ir haciendo cosas solos, es fundamental que vayan adquiriendo responsabilidades al tiempo que creamos rutinas y hábitos en su día a día a partir de ciertas normas y ciertos límites.

Instaurar unas obligaciones en el hogar es fundamental: Que sean responsables de su cuarto, de poner y recoger la mesa o de hacer su cama, y siempre que hayan cumplido esas tareas podrán salir, jugar, tener el móvil etc.

Los hábitos que establezcamos desde la infancia van a ser clave en el modo en el que los niños se desarrollen de mayores. Si les damos todo hecho, si no ponemos límites o si cedemos ante sus deseos por miedo tal vez a sus rabietas o por no hacerles sufrir, estamos dando pie a una situación que será más difícil modificar cuando sean mayores. Si adquieren buenos hábitos de pequeños, será más fácil que los mantengan de mayores y nos costará menos que vayan adquiriendo otros según vayan madurando.

Cómo ayudar al niño a que interiorice sus obligaciones

En cuanto a normas y límites hay que recordar que es fundamental que estas sean firmes y claras y que se cumplan siempre. Si al niño le decimos que si no pone la mesa, no podrá ver la tele después de cenar, pero finalmente la ve, porque ha quitado la mesa, le estamos enseñando es que las normas son flexibles, no son claras y no se pueden predecir, por lo que será difícil que las cumpla, es decir, que obedezca.

Cuando nos encontramos por lo tanto en una situación así, será importante revisar las pautas y normas en casa, ponerlas en común entre los adultos y restablecer el "orden" en el hogar. Para esto podemos contar con los hijos, hacerles partícipes de los cambios que van a darse y dejar claros cuáles son los refuerzos que van a darse a partir de ahora (consecuencias positivas y negativas). Es decir, hay que dejar claro a los hijos qué esperamos de ellos y que valoramos positivamente ciertos comportamientos (no sólo en negativo cuando no hacen).

Hay que establecer ciertas rutinas en ellos, y facilitar que se responsabilicen de sus tareas. Esto supone que  si ciertas cosas no las hacen ellos, no se las haremos nosotros.

Pero como decíamos anteriormente, estas actitudes se adquieren desde pequeños. Debemos favorecer el desarrollo de hábitos adecuados y la interiorización de ciertas reglas y límites, así como satisfacer adecuadamente sus necesidades emocionales y psicológicas.

Ante aquellas situaciones que sean ciertamente alarmantes y ante las que los padres no sepamos cómo actuar, tal vez sea adecuado consultar a un especialista que ayude al niño y a los padres a adquirir ciertas habilidades personales que contribuyan a mejorar la situación.