Por qué hay niños que necesitan ser el centro de atención (y qué hacer)

Qué estrategias utilizan tus hijos para que los niños llamar la atención de sus padres

Borja Quicios, Psicólogo educativo
En este artículo
  1. ¿Por qué un niño quiere o buscar ser siempre el centro de atención?
  2. Las 6 maneras más comunes que utiliza el niño para llamar la atención
  3. ¿Qué pueden hacer los padres para erradicar esa conducta en sus hijos?

Los niños a lo largo de su desarrollo y, sobre todo en las etapas que abarcan desde los 4 a los 10 años, van adquiriendo cada vez más el miedo a ser abandonados o a ser ignorados. Es por eso que los pequeños reclaman la atención de los adultos de su entorno cuando sienten que no están recibiendo la atención suficiente. Sin embargo, ante los lloros y los gritos, los padres nos preguntamos por qué hay niños que necesitan ser el centro de atención siempre. Y, lo que es más importantes, ¿qué se puede hacer en estos casos?

¿Por qué un niño quiere o buscar ser siempre el centro de atención?

Niños que necesitan ser el centro de atención siempre

Para que el niño se desarrolle y madure de manera adecuada, será esencial que el pequeño sienta que los adultos de su entorno le cuidan y le ofrecen la seguridad necesaria para crecer. Así, cuando los niños necesiten la ayuda de sus padres llorarán para llamarles. Si sus cuidadores satisfacen sus necesidades se relajará. Si no lo hacen buscarán estrategias para recibir la atención demandada.

Así el niño puede llorar más fuerte, gritar, lanzar objetos, etc., todos comportamientos histriónicos que consiguen que el adulto deje de lado lo que está haciendo para centrarse en el pequeño. Si estos comportamientos se repiten frecuentemente en el tiempo se creará un hábito insano de relación donde el niño busca de forma continua ser el centro de atención.

Lo anterior lo logran a través de refuerzos negativos para sentirse seguro. También puede ocurrir que algunos niños sensibles necesiten más conexión emocional que otros. No todos demandan atención por las mismas razones. Además, en muchas ocasiones el niño no busca protagonismo por capricho, sino porque todavía no sabe expresar con palabras lo que le ocurre.

Detrás de una conducta intensa puede haber celos, inseguridad o frustración. También sucede cuando perciben que los adultos están distraídos o centrados en otras preocupaciones. Por eso, más que ver solo el mal comportamiento, hay que preguntarse qué necesidad emocional hay detrás. Cuando un niño se siente escuchado, disminuye su necesidad de llamar la atención.

Las 6 maneras más comunes que utiliza el niño para llamar la atención

Por qué los niños llaman la atención de sus padres

Cuando el niño reclama atención, no siempre lo hace de manera amable, ya que cuando lo hace de forma adecuada no suele ser 'reforzado'. De esta manera, usará otras formas para hacerse notar y conseguir ser el centro de atención. Se portará mal buscando la respuesta de sus padres, porque así los adultos dejarán todo lo que están haciendo en ese momento para centrarse en él.

El pequeño descubre que utilizando ese comportamiento negativo puede manejar y chantajear a sus padres. Consiguen 'manipularles' hasta el punto en que no solo consiguen llamar la atención sino que logran la exclusividad. Más que 'manipular', los niños aprenden qué conductas funcionan para obtener respuesta. Si cada rabieta consigue atención, usarán ese recurso.

¿Qué actitudes o comportamientos adquieren los niños cuando quieren llamar la atención? El pequeño recurre a un amplio catálogo de conductas como:

1. El llanto

Con sus sollozos el bebé expresa aquello que no es capaz de decir con palabras. Es una forma de lenguaje. El hecho de que resulte tan angustioso no es algo casual: la naturaleza lo ha hecho así para despertar en quienes lo oyen la necesidad de acudir prácticamente de inmediato.

2. Gritar y chillar

Hay niños que solo consiguen que les hagan caso cuando hacen ciertas travesuras o su comportamiento es inadecuado. Muchas veces cuando los niños intentan llamar a sus padres de forma adecuada no son atendidos. Hasta que no gritan o chillan, no los tienen en cuenta.

3. Los celos y la rivalidad entre los hermanos

La conducta inadecuada aparece cuando los padres están centrados en uno de los hermanos (normalmente el más pequeño), por lo que portándose mal consigue desviar la atención de sus padres y volver a ser él el centro de su atención, aunque sea para ganarse una regañina.

Las rabietas en los niños

4. Las rabietas

Las llamadas de atención vinculadas a actuaciones de rebeldía empiezan a cobrar importancia en torno a los 2 años. Por ejemplo, en un niño que ya está fatigado: el niño ha dicho en varias ocasiones que se quiere ir a casamy su petición hecha de manera adecuada no es atendida por los padres. Finalmente, solo lo tienen en cuenta si explota en una rabieta o protesta desproporcionada.

5. Interrumpir conversaciones y hacerse el gracioso

Algunos niños hablan por encima de los adultos, cortan llamadas o no esperan turno porque han descubierto que así consiguen presencia inmediata. Por otro lado, suelen bromear sin parar, exagerar historias o actuar de forma escandalosa puede ser otra forma de buscar reconocimiento.

6. Quejarse de todo o exagerar molestias

A veces los niños expresan aburrimiento, tienen quejas continuas o presentan pequeños dolores cuando necesitan más atención emocional. Eso sí, cuando la búsqueda de atención es extrema, constante o viene acompañada de episodios de ansiedad, agresividad intensa o problemas escolares, lo más recomendable es consultar cuanto antes con un psicólogo infantil.

¿Qué pueden hacer los padres para erradicar esa conducta en sus hijos?

Erradicar la conducta en los niños de llamar la atención

Si el niño quiere ser el centro de atención, es una señal para los padres que les indica que hace falta diálogo, comprensión y cariño. Para conseguirlo será necesario que:

  • Los padres consideren si el niño es atendido de manera adecuada y se le presta la suficiente atención.
  • Prestar especial atención cuando el niño se comporta adecuadamente.
  • Que los padres se interesen por los asuntos de sus hijos, por lo que están haciendo, implicarse en lo que les piden y felicitar cuando se lo merecen.
  • Buscar un tiempo de juego compartido con los niños.
  • Ignorar conductas inadecuadas, siempre que sea posible hacerlo, de manera que vean que se les atiende mucho más cuando actúan de manera adecuada.
  • Crear momentos de conexión diaria: 10 o 15 minutos sin pantallas.
  • Enseñar frases como: '¿Puedes jugar conmigo?', 'Necesito ayuda', '¿Me escuchas un momento?' para que pidan atención de forma sana.
  • Mantener límites firmes y tranquilos: atender la emoción del niño no significa ceder a sus exigencias.
  • Evitar etiquetarlo como 'pesado', 'caprichoso' o 'manipulador', porque esto empeora la conducta y daña la autoestima.

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