Juego simbólico con los alumnos en el aula

Cómo crear rincones de juego simbólico en la clase de los niños y para qué sirven

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Rincón de la casita, rincón del hospital, rincón del supermercado o del restaurante, rincón de la peluquería o de la comisaría de policía, rincón de la escuela…, y así hasta un gran listado de espacios en los que se puede convertir una zona del aula para poder trabajar el juego simbólico. ¿Y qué es el juego simbólico? En Guiainfantil.com te explicamos en qué consiste y cómo aplicar el juego simbólico con los alumnos en el aula. 

Qué es el juego simbólico para los niños

Juego simbólico

El juego simbólico para los niños es un asunto realmente serio. Recuerdo una clase de niños y niñas de 5-6 años, que me acercaba por su clase, me acomodaban en el salón de belleza que tenían instalado en el rincón de juego simbólico, y mientras un niño me arreglaba las uñas otra me desenredaba el pelo.

Por juego simbólico entendemos la oportunidad que tiene el pequeño de representar de forma simbólica, los diferentes roles y situaciones del mundo que le rodea. Con esta actividad tienen la posibilidad de desarrollar muchas de sus destrezas y se van formando una imagen del mundo.

En este sentido los docentes le damos mucha importancia, pues podemos observar la capacidad del pequeño para imitar situaciones de la vida real y ponerse en la piel de otras personas. Se trata de una actividad en la que el niño o la niña pasan continuamente de lo real a lo imaginario. En este juego, además, la imaginación juega un papel fundamental, ya que implica “hacer como si” una regleta fuera un teléfono o una pintura fuera una cuchara o un termómetro. No hay duda que además de la función socializadora, se lo pasan realmente bien.

Gracias a estas actividades, se puede ampliar y desarrollar más el lenguaje, también se trabaja la empatía, y sobre todo se consolidan representaciones mentales. En muchas ocasiones, son espacios en los que el niño o la niña canalizan sus preocupaciones o temores y además en este mismo espacio pueden resolver esos conflictos.

¿A qué edad comienza el juego simbólico?

Por lo general el juego simbólico es iniciado a los dos años, aunque esto dependerá mucho de la madurez psicológica de cada niño. Esta actividad puede dar comienzo cuando el niño o la niña has desarrollado la capacidad para crear y trabajar mentalmente con los símbolos.

Es hasta la edad de 6 años, que este tipo de juego es un gran instrumento de aprendizaje y una herramienta clave dentro del aula en las escuelas.

A partir de los 6 años también es una herramienta fundamental; hay niños que presentan cierta timidez o dificultad en su expresión, y es través del juego simbólico donde tienen la oportunidad de comunicar mejor, ya que interpretan un papel y no son ellos mimos. 

En las etapas de educación infantil, es adecuado que el aula se organice en rincones de juego simbólico. Además, la distribución de los niños es en pequeños grupos, y dentro de cada rincón cada uno realizará un rol o papel. Y en muchos casos pueden ser ellos mismo los que diseñen los rincones y eligen los personajes que habrá en cada uno así como las funciones que desempeñará.

Cómo organizar el juego simbólico para los niños en el aula

Para diseñar los rincones, recomiendo que sigan estas orientaciones:

1. Limitación física. El espacio y su delimitación deben quedar claro de forma visual; se puede utilizar mobiliario del aula, una cortina o cinta adhesiva de color en el suelo.

2. Materiales de uso flexible. Si limitamos su función, limitamos su imaginación y capacidad de crear. Cuanto menos estructurados, mejor.

3. Cuidar diseño y estética. Es decir, debe parecer lo que realmente representa. 

4. Describir los roles o funciones que se desempeñarán en cada rincón antes de empezar a jugar.

Con este tipo de actividad, estamos ofreciendo a los niños, espacios en los que el juego ayuda a mejorar competencias emocionales, estimulación cognitiva y habilidades sociales. Además de ser, a través de una cuidadosa observación, una forma de evaluar ciertos indicadores de desarrollo y madurez del niño o la niña. Así es que, querido docente, manos a la obra y a disfrutar mientras juegas y además dejas salir a tu niño interior.