Menos juguetes y más espacio para la imaginación de los niños

Cómo volver al minimalismo en los juguetes y dejar que vuele la imaginación

Alba Caraballo Folgado

¿No estáis cansados de tantos juguetes por la casa? Vas por el pasillo y te ha atropellado una ambulancia, te has destrozado el meñique del pie derecho al pisar una pieza de construcción y varias tazas y platos de plástico están tirados por el sueño como si hubiese pasado un huracán. Tus hijos han pasado la tarde jugando sin invertir más de 10 minutos con cada juguete y al final su habitación parece un campo de batalla. Y encima tienes que escuchar aquello de: "me aburroooooooo".

Y es que, en ocasiones tienen tantas cosas, que terminan no disfrutando con nada. ¿Recuerdas en tu infancia cuando unos cojines y una sábana daba para para una tarde inolvidable? Os propongo hacer una prueba en casa y ver los resultados: volver al minimalismo de los juguetes y dejar más espacio a la imaginación de los niños.

Menos juguetes para dejar que vuele la imaginación de los niños

Menos juguetes y más espacio a la imaginación

¿Has hecho alguna vez recuento de todos los juguetes que tienen tus hijos? Por más que intentas "jubilar" algunos de vez en cuando, seguro que tus estanterías, cajas y armarios están llenos de todos aquellos juguetes que tus hijos han ido acumulando a lo largo de los años. Sin embargo, es muy posible que el porcentaje de los que utilizan para jugar sea muy bajo. ¿Conclusión? Los juguetes sirven como fuente de polvo y decoración de habitaciones.

Hagamos un experimento para revertir esta situación y sacudir un poco la imaginación de los niños. Podemos guardar en un armario los juguetes de los niños y dejar unos pocos (¡unos pocos no son 30!) a mano, lo justo para que tengan esos juguetes favoritos a los que siempre recurren. Prepárate porque cuando lo hagas preguntarán indignados: "¡Noooooooo! ¿Y ahora a qué jugamos?"

Es cuando puedes poner cara de intriga y avisarles de que los juegos a los que están a punto de jugar son solo aptos para niños con una gran creatividad y una imaginación sin límites. Si no están preparados, pueden seguir jugando con ese cochecito al que ya le faltan dos ruedas y nunca más volverás a mencionarles tan emocionantes juegos. 

Disfraces reciclados: aunque surja la tentación de recurrir al baúl donde guardas todos los disfraces de princesas Disney y piratas del Caribe, no lo hagas. Cread vosotros mismos los disfraces, con camisetas viejas que podéis pintar, sábanas que pueden convertirse en capas de superhéroes, cajas de cartón que se transforman en robots o en coches de Fórmula 1. Para poder jugar a los disfraces reciclados solo hace falta una cosa... ¡imaginación!

Tiendas de campaña: varias sábanas, mantas y cojines pueden servir para crear una fortaleza donde jugar a asaltar castillos o también puede ser una genial oportunidad para que los niños sean pequeños arquitectos y creen su propio espacio.

Teatro casero: improvisar está bien, pero podemos crear algo más elaborado, colgando una sábana, preparando un pequeño guión, haciendo los disfraces y representando la función para una pequeña audiencia. Cada uno puede encargarse de un cometido. ¡Será una tarde genial!

Juego libre: cuando los niños tienen menos juguetes juegan de forma más independiente, el aburrimiento es un excelente vehículo hacia la creatividad. Las opciones están disponibles, están a su alcance, sólo tienen que imaginarlas y crear el escenario para que se sumerjan en un juego nuevo o incluso creen nuevas formas de utilizar los juguetes que ya tienen. 

Escondite: sí, sí, el escondite, era el pilar de los juegos en casa cuando éramos pequeños, siempre encontrábamos nuevos rincones donde ocultarnos y, sin embargo, este juego poco a poco, se pierde porque cientos de juguetes y pantallas llenan el espacio de los niños. 

No lo dudes, reduciendo el número de juguetes que tienen tus hijos, estás fomentando el desarrollo de otras habilidades.