Qué hacer cuando un niño suspende un examen

Cómo deben actuar padres y profesores ante el suspenso del alumno

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Actualmente una de las formas más cotidianas de evaluar los conceptos académicos en un centro escolar, es un examen; cierto que hay otras formas y cada vez somos más los docentes que buscamos alternativas a esa hoja o ficha en el que deben plasmar todo lo que saben sobre las preguntas dadas. ¿Qué hacer cuando un alumno suspende un examen?

Qué podemos hacer si el alumno suspende un examen

Qué hacer si el niño suspende

Pues bien, cuando un alumno suspende un examen, y es algo que ocurre en pocas ocasiones, es importante en primer lugar que se responsabilice de lo ocurrido, no que se sienta culpable, pero sí que tome conciencia de qué sucedió, así como que sea capaz, y ayudarle si es necesario a determinar las causas que le llevaron a no superar ese examen.

Todos sabemos que la falta de estudio no es el único factor que puede provocar que los niños suspendan un examen. También debemos añadir que muchas veces las causas también se pueden centrar en algún problema personal, alguna dolencia física o alguna alteración emocional puntual, que puede dificultar o condicionar a los niños e impedir que justo el día del examen se concentren en plasmar todo lo que saben.

Hace unos días tuve una tutoría con una familia, que querían saber las posibles causas que habían llevado a que su hijo, que rara vez no supera los contenidos, suspendiera un examen, ya que ellos afirmaban que en casa sí se lo sabía. Y efectivamente no fue tanto la falta de estudio sino la poca habilidad en saber plasmar los contenidos en la hoja de evaluación. Quiero además añadir, que esta familia hizo una de las cosas que se deben hacer y yo siempre recomiendo: hablaron con su hijo desde la calma y la confianza en él, y simplemente le preguntaron los motivos por los que él pensaba que había suspendido.

Cómo deben actuar los padres ante un suspenso

Además de esto, es recomendable que la familia actúe de la siguiente forma:

  • Nada de gritos cuando los niños suspenden, ya que cuando gritamos lo único que conseguimos es que nuestros hijos se asusten, lloren, se sientan mal y se les quiten las ganas de contarnos lo que les pasa.
  • Lo mejor es una actitud serena y evitar los tonos de voz elevados.
  • Empatizar con ellos, y como he dicho antes, ayudarles a ser responsables de lo ocurrido y no culpables, que es bien distinto.
  • Ver el suspenso como una nueva oportunidad de superación y esfuerzo, por lo tanto, de crecimiento personal.
  • Acompañarles en su rabia y enfado, entender su frustración.

Cómo deben actuar los profesores si el alumno suspende

De cara al alumno o la alumna, se recomienda:

  • Que hable con el profesor en la revisión del examen, que vea los fallos y que caiga en la cuenta de lo que debió responder y cómo.
  • Es normal que el alumno se enfade y quizá llore, pero es importante no caer en el autocastigo, ni hacer excesivo drama.
  • Para poder aprender del error, el alumno debe preguntarse ¿en qué he fallado? Y en función de la respuesta, así será la nueva estrategia. Ya sea falta de estudio, precaria organización o algún problema personal.
  • Valorar el proceso llevado a cabo y reflexionar si es el método más adecuado dado el resultado. Siempre tomándolo como una nueva oportunidad de aprendizaje y de experiencia.
  • Pensar que un examen, es solo eso, un examen. Que habrá muchos a lo largo de la vida académica. Y en cada examen habrá también una nueva experiencia.

En definitiva, hay dos reacciones muy distintas entre nuestros alumnos:

  • El alumno que se hace responsable y asume lo ocurrido y su consecuencia.
  • El alumno que elige ser víctima e incluso tirar la toalla.

La elección de esas posturas, en muchas ocasiones se verá reflejada en muchos otros comportamientos de su vida, y esta es una más. También depende de los adultos y modelos que estén a su lado, para trabajar en ellos y ellas esa responsabilidad.