Cómo contribuir al éxito en los exámenes de nuestro hijo

Ayudar a nuestros hijos a hacer buenos exámenes

En algunas ocasiones que he hablado con los padres sobre educación, ha salido el tema de los exámenes, y me he encontrado por una parte con detractores que quieren eliminarlos, y por otra con defensores que los consideran una buena manera de motivar a los estudiantes.

Más allá de que estemos o no de acuerdo con la existencia de estas pruebas, la realidad es que nuestro hijo se encuentra dentro de una sociedad que considera los exámenes como una forma de evaluar sus conocimientos. Por tanto, lo más efectivo es que le ayudemos a abordar estas pruebas en las mejores condiciones. Y nosotros, los padres, podemos contribuir al éxito en los exámenes de nuestro hijo.

 Cómo ayudar al éxito en los exámenes de nuestro hijo

Ayudar al éxito en los exámenes de nuestro hijo 

¿Qué significa tener éxito en los exámenes? Por supuesto, aprobarlos, y a ser posible con buenas notas. Pero ese éxito va incluso más allá de las buenas notas o los resultados que nuestro hijo pueda obtener. El éxito verdadero de un examen es que se convierta en una fuente de formación educativa para nuestros hijos no solo por la materia, sino por otros aspectos. Y nosotros, los padres podemos contribuir al éxito en los exámenes de nuestro hijo, ¿cómo?

- En algún momento, podemos hablar con nuestro hijo de ciertos aspectos básicos que le permiten preparar bien un examen. El primero de todos es evidente, que para superarlo necesita conocer bien la materia; estudiarla con interés puede facilitarlo. En este sentido nosotros podemos destacar algún rasgo positivo de lo que está estudiando: “Las matemáticas permiten desarrollar el razonamiento” o “Aprender lengua te va ayudar a expresarte bien”. 

- También propicia el éxito la seguridad personal del niño de que es posible aprobarlo gracias a sus capacidades; y no solo las intelectuales, sino otras personales como su afán de trabajo, su perseverancia, su capacidad de expresión etc. 

- Podemos comentar con él la motivación inmediata para realizar este esfuerzo con ganas: el hecho de que contribuirá a que apruebe la asignatura y por tanto a que pueda continuar su formación, de manera que este examen es “otro paso más para llegar a ser lo que quieres”, podemos explicarle. 

- Nos detenemos aquí para incidir en el objetivo de estudiar. En algún momento es beneficioso indagar sobre su deseo de lo que quiere ser de mayor. Podemos hablarle de que tener educación le permitirá estar más preparado para conseguirlo. Si es una profesión que necesita de una carrera universitaria como médico, arquitecto, informático, etc, será muy sencillo hacer la conexión de ese logro con el estudio. Incluso si nos habla de una profesión que no necesita de una carrera universitaria sino de habilidades concretas, como futbolista, cocinero etc., podemos incidir en el hecho de que, al estudiar y completar su formación, podrá tener mejores oportunidades para desarrollar esa profesión. 

- Por otra parte es interesante reflexionar en que la preparación de un examen y conseguir el objetivo de aprobarlo puede ayudar a que nuestro hijo desarrolle el sentido de superación de sí mismo. Este afán de mejora personal lo va a necesitar toda su vida para obtener logros en diferentes áreas, tanto personales como profesionales. Así que un examen es un buen entrenamiento para empezar a practicarlo. 

- Por supuesto, obtener una buena nota es el objetivo correcto y constituye una alegría para el niño, pero si no la consigue, podemos valor su esfuerzo y recodarle que lo importante es todo lo que es capaz de mejorar y avanzar. También tratamos con él si necesita incidir en algún aspecto como ser más perseverante o encontrar solución a los obstáculos: quizá necesite estudiar más tiempo, aprender técnicas de estudio, explicaciones extras, etc.  

Pautas para ayudar a estudiar un examen a nuestro hijo

- Planificar: para poder contribuir al éxito en los exámenes de nuestro hijo podemos ayudarle a organizarse para estudiar con tiempo suficiente. Hablamos con él de lo que entra en el examen y de lo que sabe o tiene dificultades para aprender.

- Aclarar. Estudiar con tiempo suficiente supone que tiene la opción de preguntar a su profesor las dudas posibles, y, en el caso necesario, nosotros también podemos llevar a cabo alguna explicación necesaria.  

- Ayudar. Repasar con nuestro hijo si él nos pide la ayuda o vemos la necesidad de hacerlo. En cualquier caso es importante dejarle espacio para la autonomía. Se trata de que sepa que estamos ahí para apoyarle en lo que necesita.

- Concentración. Otro aspecto importante en el momento de estudiar es enseñarle a concentrarse. En el tiempo del estudio no hay ninguna distracción alrededor: ni aparatos, ni ruidos, ni otros estímulos externos que desvíen su atención del estudio. Podemos hacerle la comparación del estudio con conducir: para llegar a nuestro destino tenemos que estar atentos al coche y a los lugares por donde vamos. 

En todo el proceso, le dejamos claro que confiamos en sus posibilidades, que son muy buenas. Tiene toda la capacidad para aprender como cualquier otro niño o niña: “Puedes conseguirlo, igual que tus compañeros” es algo que podemos decirle explícitamente o hacérselo sentir.  Si es necesario, recordamos los logros pasados para afianzar su confianza: “El año pasado te costó aprender la tabla del nueve y al final resultó que era la que mejor te sabías ¿te acuerdas?”

A su vez, nuestra confianza en su capacidad de trabajo y esfuerzo tiene que ser evidente y así se lo hacemos ver. Podemos decirle frases concretas sobre cómo lo está haciendo que contribuyen a que adquiera esa seguridad, por ejemplo: “Esto lo has trabajado muy bien, lo has completado con todos los detalles” o “Has estudiado muy concentrado, y así lo aprendes mejor.” Nuestra confianza, junto con los apoyos a su autonomía, contribuyen a que mantenga la perseverancia en el esfuerzo con motivación y disfrute hasta obtener el éxito.