La odiosa manía de los padres de asustar a los niños para que obedezcan

Buscamos que sean obedientes, pero obtenemos niños inseguros, con miedo y con la autoestima baja

Andrés París

Los padres, o más bien los adultos en general, tenemos la mala manía de asustar a los niños pequeños, principalmente con el objetivo de que obedezcan más. Casi siempre pidiéndoles y hablando con ellos desde el chantaje soltamos frases como: 'Te vas a quedar solo y vendrá a recogerte la policía' o 'Vámonos ya, que van a apagar todas las luces' o como 'Te voy a llevar al cuarto de las ratas'. Y así, es posible que hayas escuchado tantas frases como imaginación tienen los padres. Y lo peor de todo es que desgraciadamente estos mensajes no ayudan al desarrollo educativo del niño.

De hecho, todo lo contrario. Las consecuencias de utilizar esta estrategia en la educación de los pequeños pueden ser perjudiciales. Y es que, en definitiva, lo que conseguimos son niños miedosos, inseguros, con baja autoestima y poca aceptación de sí mismo.

Asustar a los niños para que sean obedientes no es buena idea

Por qué algunos padres suelen asustar a los niños para que obedezcan

Y para que veas a qué me refiero con las consecuencias de esta manía que algunos padres tienen de asustar a sus hijos, te voy a contar mi experiencia con Pablo, un niño con el que estuve trabajando.

Sus padres me llamaron preocupados y lo trajeron para que viera su caso. El motivo de la angustia de los padres se debía a que, del paso de la etapa de educación infantil a la primaria, Pablo había desarrollado miedo y lloraba cada vez que iba al colegio.

El niño me contaba con sus palabras que se ponía muy nervioso cuando iba a la escuela; que estaba intranquilo. Hablé con los padres por si hubiera algún síntoma más que pudiera hacernos pensar que el pequeño sufría de algún tipo de acoso o algún shock. Pero según me contaban, no había referencias, por lo tanto intenté buscar otros posibles motivos que estuvieran ocasionándole este miedo.

Así que, el siguiente paso fue hablar mas tranquilamente con Pablo. Me dispuse a preguntarle y averigüé parte del miedo que tenía. Pablo es, de momento, hijo único y nieto único lo que hace que reciba la atención de los suyos en cada momento.

A dos meses de terminar la etapa de educación infantil, los padres y los abuelos (seguramente no lo decidiesen conjuntamente, pero así lo hacían) comenzaron a hablar con el niño sobre el cambio de etapa a primaria. Los consejos que más repetían estaban relacionados con las precauciones a tener en el nuevo colegio por todo lo que allí se iba a encontrar: 'cuidado que vas al cole de los mayores', 'cuidado con los niños más grandes que son malos', 'no te metas con nadie en el patio', 'tendrás que defenderte de los que te peguen', 'tienes que ser bueno', etc.

Obviamente, Pablo se encontró con unos mensajes terroríficos que le provocaron el suficientemente miedo como para no desear ir el colegio; estaba aterrorizado. Después de esto, trabajamos con los padres para que cambiaran el discurso y así fue como Pablo empezó a quitar sus miedos e ir al colegio alegremente como cualquier niño.

El caso de Pablo, un niño con miedo al ir al colegio

Las consecuencias de asustar a tus hijos

¿Qué nos puede enseñar esta pequeña experiencia con Pablo? Explica que poner en alerta a tu hijo para nuevos escenarios que se pueda encontrar, no se realiza a través del miedo. Las consecuencias de hacerlo pueden derivar en:

- Que el niño desarrolle una inseguridad y deje de confiar en él mismo.

- Que nuestro hijo vaya creando un problema de autoestima baja.

- Y que, como Pablo, desarrollen miedos (e incluso fobias en ciertos casos) que les hagan sufrir tanto antes como en el momento en el que tienen que enfrentarse a la situación en cuestión que les angustia.

Por eso, debemos vigilar los comentarios que les hacemos a los niños (muchas veces ni nos damos cuenta las repercusiones que pueden tener en ellos). En este caso, la mejor manera para actuar es ayudar al niño a adquirir algunos recursos que le permitan enfrentarse a esa situación. Incluso, en algunos casos cuando es posible, la visualización de lo que se va a encontrar puede ser una buena idea.