La infalible técnica del espejo para tus hijos te escuchen de una vez

Errores que cometemos con nuestros hijos cuando queremos que nos obedezcan

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

"Elena, vístete". A los 5 minutos. "Elena, vístete, por favor". Pasados 10 minutos. "Elena, ¡que te vistaaaaas!". Me paso el día repitiendo las mismas cosas sin obtener ningún tipo de fruto, y es que parece que los niños de hoy en día -es algo en lo que estamos de acuerdo todas las madres del parque- no llevan bien eso de escuchar y hacer caso. Eso sí, desde hoy todo va a cambiar, con la infalible técnica del espejo que para que tus hijos te escuchen. ¡Tu vida ya no volverá a ser la misma, prometido! 

3 errores que cometemos con nuestros hijos cuando queremos que nos escuchen

3 errores que cometemos con nuestros hijos cuando queremos que nos escuchen

No es cuestión de buscar culpables sino de encontrar soluciones, pero hay que reconocer que muchas veces somos los padres los que no sabemos comunicarnos con nuestros hijos y los que cometemos el error de dar mal esa orden o instrucción. ¿Qué cosas hacemos mal y podemos corregir?

- Abusamos de los gritos
Si queremos decirle algo a nuestro pequeño, debemos acercarnos a él, ponernos a su altura (agacharnos o sentarnos ambos en una silla) y entonces decirle lo que necesitamos de él. Y es que está demostrado que con los gritos perdemos la capacidad de influir en los demás, sean estos niños o mayores, eso por no hablar del daño que les estamos generando: baja autoestima, estrés, agresividad... 

- Damos la orden desde la otra punta de la casa
¿Cómo vamos a pretender que nos hagan caso a algo si se lo decimos desde otra estancia distinta en la que están ellos? Así lo único que puede pasar es que no nos oigan, no se enteren bien o, simplemente, que no presten atención a lo que les queremos contar. Si el niño nos tiene enfrente y nos mira a la cara, ¡será más fácil que nos escuche!

- No controlamos nuestro lenguaje no verbal
Queremos que nos escuchen y no que nos tengan miedo, de ahí que tengamos que revisar nuestro lenguaje no verbal. ¿Qué estamos expresando con nuestra cara y con nuestro cuerpo? ¿Sabías que los brazos en jarras y las piernas semiabiertas ayudan a expresar determinación y firmeza?

Consigue que tus hijos te escuchen con la técnica del espejo 

técnica del espejo para que los niños te escuchen

Y una vez que ya sabemos lo que no funciona y hemos corregido estas pequeñas cosas que estaban interfiriendo en nuestra comunicación, llega el momento de aprender a dar una orden o una instrucción. Para asegurarnos de que nuestra petición no va a caer en saco roto, vamos a recurrir a la técnica del espejo. Este método consiste en ponernos delante del espejo del baño o de nuestra habitación y ensayar cómo dar una orden para que esta tenga una mayor eficacia en la otra persona. ¿Comenzamos con las prácticas? 

- Sí que es cierto que nuestro tono de voz tiene que ser un poco más alto que el que utilizamos con normalidad, pero no debemos excedernos, es decir, debemos desterrar los gritos.

- Lo que tengamos que decir, lo diremos hablando un poco más lento de lo normal. Por un lado, al niño le transmitiremos calma y no ira y, por el otro lado, él captará el mensaje sin ningún problema. 

- El discurso tiene que ser claro y directo. Nada de irnos por las ramas o intentar justificarnos. Si puedes, no te excedas más de un minuto. Además, es importante que durante el mismo hagas una mini pausa para ver si el niño está siguiendo tu conversación.

- Dentro de lo que tenemos que comunicar, no mezclaremos más de una idea. Por ejemplo, si le decimos "Guarda tus juguetes, recoge la ropa, haz los deberes...", al final el niño se volverá loco y no hará nada de lo solicitado. 

- Si notas que el pequeño no ha captado tu mensaje, ¡repíteselo!

- Refuerza tu actitud. Durante el proceso es importante reforzar con frases positivas su comportamiento. "Qué bien lo estás haciendo" o "Estoy muy orgullosa de ti" le harán sentirse mejor. Y, si te sale, no dudes en darle un abrazo o un beso al final.

- Por último, ¡no le des otra orden o instrucción hasta que no acabéis con esta actividad!

Ahora que ya sabes las pautas a seguir y que has practicado dos o tres veces delante de tu espejo, ¡toca pasar a la acción! Ya tienes todas las herramientas, ¡ya no puedes fallar!