Si les dices estas frases a tus hijos, les estás fallando como padre

El lenguaje que utilizamos con nuestros hijos tiene un gran impacto en ellos

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

Un niño no tiene por qué amarte por el mero hecho de ser tu hijo o de ser tú su padre o su madre. Para que un hijo te ame te lo tienes que merecer. Este hecho se nos olvida más frecuentemente de lo que creemos, pensamos que tenemos ciertos derechos sobre un ser humano, solo por el único hecho de haberlo engendrado o haberlo traído al mundo. Y hay veces que, lamentablemente, les estamos fallando como padres, sobre todo cuando les decimos algunas frases a tus hijos con gran impacto negativo.

Los padres fallamos a nuestros hijos, a veces

Les dices estas frases a tus hijos, les fallas como padre

La educación actual, por suerte, trata de buscar otros planteamientos y propone que nuestros hijos son libres para decidir y para ser quiénes desean ser. La reflexión que debemos hacer es si efectivamente les estamos dejando serlo, ser quiénes ellos quieren ser. Hablamos de amor inteligente para impulsar el crecimiento en todos los sentidos pero la realidad es, que los padres fallamos a nuestros hijos de muchas maneras, y algunas de ellas hasta de forma inconsciente.

Y una de las formas en las que más solemos meter la pata los padres se refiere a la manera en la que nos dirigimos a ellos: lo que les decimos y cómo se lo decimos. Por ello, la importancia de cuidar nuestra comunicación y lenguaje en familia, ya que, cuando damos mensajes a nuestros hijos, aunque los ofrecemos en nombre del amor, podemos producir un daño.

Este daño, a menudo se traduce en heridas emocionales que perduran en los niños, incluso cuando son adultos. De ahí que tengamos que hacer una reflexión para dejar de decir algunas de las cosas que les decimos a los niños, por el impacto que estas pueden tener.

Frases que dices a tus hijos y que debes evitar

Por eso, me gustaría darte algunos ejemplos de frases que utilizamos a menudo en el día a día y que deberíamos evitar por el mensaje que envía a nuestros hijos. Te propongo frases, pero también algunos comportamientos que son frecuentes.

Por ejemplo, a veces los padres nos encontramos a nosotros mismos diciendo cosas como 'Si no cambias, no te querré'. Utilizamos esta frase porque creemos que así podríamos conseguir un cambio en el comportamiento de nuestro pequeño. Para intentar suavizarlo, cambiamos la frase y decimos: 'Lo haces muy bien, pero si lo haces de esta forma, es mejor'.

Sin embargo, en ambos mensajes le estamos diciendo a nuestros hijos, de manera inconsciente: 'No eres suficiente para mí' o 'No cumples con mis expectativas'. Pasa más o menos lo mismo cuando les hacemos los deberes por ellos o les decimos 'Ya recojo yo la habitación, que lo haces mal' o 'Te estás ensuciando mucho, dame la cuchara que te doy yo de comer'.

¿Te imaginas lo que estos mensajes pueden provocar en la edad adulta? Perfeccionismo, búsqueda de superación continuada, altos niveles de frustración, no creer ser suficiente para uno mismo, sentirse inferior a los demás…

Es como que nuestras ambiciones incumplidas las proyectamos en nuestros hijos, las volcamos en ellos y los saturamos con nuestras creencias sin sentido. Y todo lo hacemos en nombre del amor, de ese amor que todos hablamos y nadie entiende. Sin embargo, si de verdad los amaramos no querríamos que nuestros hijos fueran copia de nosotros.

Estos mensajes que mandamos sin darnos cuenta afectan a nuestros hijos, pero también a los adultos de nuestro alrededor. Por ejemplo, si usas estas frases con tu pareja, también le estarás diciendo que no es suficiente para ti, con las consecuencias que ello pueda desencadenar.

¿Qué podemos hacer entonces los padres?

El impacto de nuestro lenguaje para los niños

Te estarás preguntando... ¿qué podemos hacer entonces los padres para no mandar estos mensajes inconscientes? La clave está en reflexionar sobre nuestra posición y relación con los niños. Una vez realizado este pensamiento, seremos capaces de hacer un cambio.

Una buena forma de no hacer daño a los niños con nuestras frases puede ser cambiando la forma en la que les hablamos. Por ejemplo, puntualiza o finaliza cualquier situación o hecho diciéndole a tu hijo: 'Me gusta como eres, y si fueras de otra forma también me gustarías' o 'Te quiero tal y como eres, y si fueras de otra forma, también te querría'. Es la mejor forma de limpiar las emociones negativas que podamos haber producido sin darnos cuenta.

No olvides que un niño también se alimenta de lo que oye, de lo que ve y sobretodo, de lo que siente que le dan (o no)…

Ahora, reflexiona… ¿Qué te gustaría mejorar, quitar, regular, cambiar….? En definitiva, ¿qué querrías trabajar como educador/a para sembrar en tu hijo o hija confianza, seguridad y amor propio? Y sobretodo, ¿para saber que eres merecedor de su amor?

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