Consejos para padres desordenados que no quieren dar ejemplo a sus hijos

Trucos para mantener en orden una casa con niños

María Machado

Santa Teresa de Calcuta dijo: “La palabra convence, pero el ejemplo arrastra”. Si aplicamos esta cita a nuestra meta como padres, debemos convertirnos en un ejemplo de conducta y actitud para nuestros hijos. Sin embargo, es inevitable tener algunos defectos. Yo, lo confieso, soy muy desordenada.

¿Cómo le puedo exigir a los niños que tengan siempre colocada su habitación si mi dormitorio es un desastre? Por eso, estos son algunos de los consejos que estoy aplicando en casa (o al menos lo estoy intentando) y que servirán para todos esos padres desordenados que no quieren dar ese ejemplo a sus hijos.

Algunos consejos para padres desordenados que quieren hijos ordenados

Estos consejos ayudarán a los padres desordenados

Cuando tú eres el primero que lo deja todo por el medio, hay ciertos cambios y rutinas que debes cambiar en casa.

1. Inculca el hábito de orden a tus hijos
Que tú seas desordenado no significa que tus hijos lo tengan que ser, ¿verdad? Por eso, debes inculcarles ciertos hábitos de orden desde la infancia. Al tiempo que les vas enseñando a ellos que tienen que colocar cada cosa en su sitio, te irás concienciando a ti mismo.

2. Piensa tus muebles, según tus necesidades
A la hora de decorar la casa siempre buscamos los muebles más bonitos, pero en el caso de los padres desordenados lo mejor que podemos hacer es escoger los muebles más prácticos. Por ejemplo, si tus hijos comparten habitación, compra una litera en lugar de dos camas. De esta forma, tendrás más espacio para colocar cajoneras y estanterías donde tener todo en orden.

3. Instaura la política de ‘nada encima de la mesa’
Intenta no dejar nada sobre las mesas ni encimeras de la casa para tener más sensación de orden. Es fácil ir acumulando y acumulando cosas encima de los muebles porque es lo más cómodo, pero debes evitarlo a toda costa.

4. Cuando termines cada tarea, recoge
Separa cada una de las tareas que tienes que hacer: cambiar el pañal a tu bebé, prepararle la comida, hacer los deberes con tu hijo… Y cada vez que termines cada una de ellas, recoge todo lo que has utilizado. Aunque vayas con prisas, acostúmbrate a dejar colocado todo antes de seguir con lo siguiente. Si, además, consigues involucrar a tus hijos, no les tendrás correteando o desordenándote otra cosa.

5. La cesta del caos
Si somos realistas, habrá momentos críticos en la vida familiar en los que lo último que puedas hacer sea volver a ponerlo todo en su lugar. De ahí, la necesidad de tener una cesta del caos en casa. Este nombre suena un poco catastrofista, pero lo cierto es que te puede salvar de más de una.

Como lo importante es ser ordenado, pero además parecerlo, en esta cesta o caja puedes ir poniendo todo aquello que no te dé tiempo a colocar: la ropa que le acabas de quitar a tu bebé, la baraja de cartas con la que habéis estado jugando, los lápices de colores… En cuanto tengas un momento, podrás volver a tu cesta del caos para colocar todo lo que se ha ido acumulando. Eso sí, intenta que no se llene demasiado.

6. Cada cosa tiene su sitio
Cada objeto debe tener un lugar en casa: los libros infantiles, en los estantes de abajo; las colonias, en los de arriba; las toallitas, en el primer cajón del cambiador… Toda la familia debe saber dónde va cada cosa para volver a ponerla en su lugar cada vez que se use. En los casos más extremos de padres desordenados, se pueden poner notas adhesivas en los objetos marcando dónde deberían estar colocados. Cada vez que lo veas fuera de su lugar, te llamará la atención la etiqueta y tendrás que colocarlo en su lugar.

7. Las cajas son tu mejor aliado
Pon varias cajas en tu vida. Todo tu desorden estará un poco más controlado cuando lo pongas dentro de una caja; o, al menos, no estará tan a la vista. Las cajas son las mejores aliadas para todos a los que nos cuesta alejarnos del caos, y son aún más imprescindibles en las casa más pequeñas. Ponles una etiqueta con aquello que contienen para saber qué hay dentro sin tener que abrirlas.

Las cajas pueden estar por todos sitios, en el suelo (ten cuidado si decides apilar varias porque podrían caerse sobre tu hijo), en las estanterías, dentro del armario… Te permitirán crear compartimentos en tus cajones para que las cosas no se te pierdan en su interior.

8. Los rollos de papel higiénico también ayudan
Casi tan útiles como las cajas son los rollos de cartón redondos que quedan cuando se acaba el papel higiénico. Estos pueden servirte para dividir los cajones en diferentes compartimentos y mantenerlos en orden. Por ejemplo, puedes utilizarlos para guardar por separado los calzoncillos de tu hijo, pero también los puedes usar para que no se mezclen las ceras con los rotuladores en los cajones, por ejemplo.

9. Busca tu propio método para ser ordenada
No, no tienes que hacer caso a todos los trucos anteriores. Aunque te pueden resultar muy útiles para mantener el orden en casa, pueden no funcionar en tu casa. La clave está en encontrar tu propio método para huir del caos de tu casa.

Mucha suerte… ¡y ánimo!