Fáciles juegos para mejorar la inteligencia lingüística de los niños

Cómo desarrollar la capacidad el lenguaje desde casa

Laura Cerrillo
Laura Cerrillo Logopeda y docente

Cuando los niños comienzan a expresarse verbalmente, hay veces que no son capaces de describir cómo se sienten o de decir qué quieren hacer. Es normal, están todavía adquiriendo el lenguaje que les llevará años. En ocasiones, a los padres también nos pasa, que no somos capaces de desenvolvernos bien con el lenguaje en nuestro día a día. Todo esto se llama inteligencia lingüística y hace referencia al grado en el que una persona es capaz de usar hábilmente el lenguaje para expresar y entender ideas y para conseguir objetivos a partir de esta habilidad. Hoy te contamos qué es y cómo puedes ayudar a tus hijos a mejorarla.

Qué es la inteligencia lingüística

¿De dónde sale el concepto de inteligencia lingüística? Antes de nada, habría que hablar la teoría de las inteligencias de Howard Gardner, que rompe con la idea tradicional de un único tipo de inteligencia, y describe un total de ocho tipos de inteligencia. Siendo así, cada niño tendría una inteligencia única, resultado de la combinación de estos ocho tipos y distintos grados (inteligencias altas, bajas y/o intermedias):

- Inteligencia lingüística (relacionada con las lenguas)

- Inteligencia lógica - matemática (relacionada con los números)

- Inteligencia musical (relacionada con la música)

- Inteligencia visuoespacial (relacionada con la parte artística)

- Inteligencia corporal - kinestésica (relacionada con el movimiento físico)

- Inteligencia naturalista (relacionada con las experiencias naturales)

- Inteligencia interpersonal (relacionada con las relaciones sociales)

- Inteligencia intrapersonal (relacionada con las emociones)

A menudo, la escuela se suele seguir centrando en el fomento de dos principales inteligencias, las letras y los números, es decir, la inteligencia lingüística y la inteligencia lógico-matemática. Y aunque estas son solo dos de las ocho inteligencias descritas, os mostraremos cómo identificar y como entrenar fácilmente desde casa una de ellas, la inteligencia lingüística. 

El test de inteligencia lingüística

Y, antes de empezar a trabajar esa capacidad, no está de más evaluar cómo es la capacidad de nuestros hijos para expresarse a través del lenguaje de manera escrita y oral y, para ello, vamos a contarte en qué consiste el test de inteligencia lingüística.

Solo necesitarás una hoja y un lápiz. Deberás anotar y sumar los puntos de las siguientes 10 preguntas que como padres e, incluso, profesores podréis puntuar en una escala de 0 a 3, según identifiquen o no al niño en cuestión. Puntuaremos 0 cuando la pregunta no le identifique en absoluto, 1 cuando haya una mínima coincidencia, 2 cuando haya bastante coincidencia y 3 cuando la pregunta le identifique y describa perfectamente. Las diez preguntas que conforman el test son:

1. ¿Tiene facilidad para explicarse y hacerse entender? 0 1 2 3

2. ¿Es creativo narrando y/o describiendo historias? 0 1 2 3

3. ¿Tiene y utiliza un vocabulario amplio y variado para su edad? 0 1 2 3

4. ¿Tiene buena memoria para nombres y lugares? 0 1 2 3

5. ¿Le atrae escuchar cuentos e historias de los adultos? 0 1 2 3

6. ¿Le atraen las bromas, rimas y juegos de palabras? 0 1 2 3

7. ¿Le gustan los juegos de sopas de letras, crucigramas o similares?  0 1 2 3

8. ¿Disfruta leyendo libros, cuentos e incluso letreros? 0 1 2 3

9. ¿Disfruta escribiendo palabras, frases e incluso textos? 0 1 2 3

9. ¿Comete pocas faltas de ortografía para su edad? 0 1 2 3

Una vez contados los puntos de cada una de las diez preguntas, podremos situar la inteligencia del niño en alta (con una puntuación de entre 21- 30 puntos), intermedia (entre 11- 20 puntos) o baja (entre 0- 10 puntos).

10 ejercicios para mejorar la inteligencia lingüística

trabajar la inteligencia lingüística

¿Tienes ya el resultado? Independiente de si la puntuación obtenido ha sido alta, media o baja, si quieres trabajar la inteligencia lingüística tanto en el aula (en el caso de que seas profesor) como en casa (si eres madre o padre), te hemos preparado una serie de ejercicios para llevar a cabo este cometido: 

1. Pedir que nos cuenten vivencias importantes del día a día.
Para mejorar la vivencias verbales, nada como que en el momento de la cena (o en el que tú elijas), los niños te cuenten cómo les ha ido el día: lo mejor que les ha pasado, lo que querrían olvidar, lo que han echado de menos.. 

2. Jugar a inventar y narrar historias en voz alta.
¡Qué divertido! Prepárate a escuchar surrealistas historias como conejos que vuelan o vacas que comen carne. Aquí... ¡la imaginación no tiene límites!

3. Aprender palabras nuevas de vocabulario cada día.
La adquisición de nuevas palabras puede realizar a través de la lectura, pero también a través de la enseñanza diaria. ¿Qué tal si, cada día, os metéis en un habitáculo de la casa, por ejemplo, la cocina y le muestras al niño cómo se llama cada cosa? Seguro que hay muchos conceptos que no sabe aún.

4. Insistir en que recuerden nombres; evitando el alguien, algo, allí o aquí.
Hay que intentar que los chavales se dirijan a las cosas por su nombre e intentar omitir en la medida de los posible los conceptos vagos.

5. Contarles cuentos e historias antes de ir a dormir.
Este ejercicio, además de ayudar a desarrollar la inteligencia lingüística, puede ser un vínculo que refuerce la relación entre padres e hijos.

6. Proponer bromas, rimas y juegos de palabras como entretenimiento.
Mientras que vais camino del colegio, de vuelta a casa, en el recorrido a la playa... Son miles los momentos en los que, sin que ellos se den cuenta, podéis trabajar el lenguaje.

7. Jugar con crucigramas o sopas de letras, entre otros juegos de idiomas.
Esta actividad pueden compartirla con los abuelos, la grandes expertos en hacer este tipo de actividades para mejorar su memoria.

8. Leer todo tipo de cuentos, historias, cómics, etc.
Y si antes hablábamos de contar un cuento por la noche, otra posibilidad es ampliar el espectro e intercambiar los cuentos por cómics, un género muy atractivo para los niños por las ilustraciones que contienen.

9. Escribir pequeños textos o diarios de manera regular.
Antes de acostar, podéis establecer la rutina de que escriba en su pequeño y secreto diario lo mejor que le ha ocurrido ese día. Al redactar sobre algo que ha vivido en primera persona y que es muy familiar para él, ¡no le costará mucho!

10. Entrenamientos semanales para mejorar la ortografía.
¿Qué tal si un día a la semana le propones dedicar un ratito a hacer un dictado? Además de afectarle positivamente a la inteligencia lingüística, esta actividad le ayudará a mejorar su atención, el lenguaje y su capacidad auditiva.