Guía práctica para controlar la dermatitis atópica en bebés y niños

¿Cómo actuar ante esta afección de la piel en los niños?

Núria Capdevila García
Núria Capdevila García Redactora y maestra de inglés
Revisado por Marcela Ricaurte Jiménez, Dermatóloga, el

En esta guía práctica para controlar la dermatitis atópica en bebés y niños sabrás de qué trata la enfermedad y cómo se puede controlar, ya que no tiene cura. La piel constituye la primera barrera de defensa de nuestro organismo, ya que nos protege de los agentes externos que nos rodean. Así mismo, la piel también refleja desequilibrios internos, como puede ser el estrés.

En el caso de los bebés, una de las afecciones de piel más comunes justamente es la dermatitis atópica: puede aparecer a partir de los seis meses y los síntomas más frecuentes son los picores y las lesiones localizadas en la piel. La dermatitis atópica es una enfermedad muy recurrente, crónica y recidivante; es decir, aunque parezca que está controlada, puede volver a manifestarse en cualquier momento.

¿Cómo debe ser tratada la dermatitis atópica? Guía práctica para controlarla

Guía práctica para controlar la dermatitis atópica en niños y bebés

En el caso de los bebés y niños, el tratamiento más eficaz es el control ambiental en casa. Se deben evitar los baños muy calientes, las esponjas de baño o cualquier otro elemento exfoliante de la piel. Así mismo, es muy importante aplicar cremas hidratantes corporales tres veces al día y evitar jabones que hagan mucha espuma. Los medicamentos corticoides y los antihistamínicos también pueden formar parte del tratamiento para aliviar los picores y las lesiones de la piel, aunque deben ser pautados con sumo cuidado en función de la edad de los niños.

La alimentación también forma parte del tratamiento integral de la dermatitis y debe ser lo más equilibrada posible. Las frutas y los vegetales son alimentos que no deben faltar en una dieta infantil, así como tampoco las proteínas y la leche. La ropa de los bebés debe ser de algodón y se deben evitar los tejidos irritantes, como la lana y el poliéster.

Así mismo, se aconseja el uso de pijamas y las sábanas de seda ayudan a controlar el picor. A la hora de lavar la ropa, es aconsejable usar detergentes líquidos, ya que estos no dejan residuos. Del mismo modo, es importante evitar cualquier tipo de suavizantes. Por último, es fundamental controlar que los niños no entren en contacto con sustancias que puedan irritarles la piel, como el alcohol. Asimismo, a la hora de jugar o pintar, se debe extremar las precauciones con algunos productos, como las plastilinas, el slime y algunos tipos de acuarelas y témperas.

Qué es y cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica en niños y bebés

Síntomas de la dermatitis atópica en niños y bebés

Su origen se encuentra en una falta de unión entre las diferentes células que componen la piel, las cuales evitan que determinadas sustancias puedan acceder a nuestro organismo. Cuando el tejido tiene microgrietas, las células de defensa no pueden cumplir su función y esto propicia la aparición de inflamaciones: la dermatitis es, pues, una reacción en la piel por la falta de proteínas específicas que mantienen esta barrera protectora.

En algunos casos, esta dermatitis puede desaparecer en la etapa adolescente si está bien tratada. Sin embargo, también es posible que aparezca por primera vez en la edad adulta, sobre todo cuando hablamos de dermatitis recidivante. En cualquiera de los casos, los síntomas más comunes son la picazón y las lesiones cutáneas.

La dermatitis atópica presenta una gran cantidad de síntomas, los cuales nos ayudan a detectarla, por ejemplo:

  • Picazón, la cual puede ser muy intensa en algunos casos.
  • Manchas blancas en la piel.
  • Eccemas.
  • Las líneas de las manos marcadas en extremo.
  • Pequeñas arrugas debajo de los ojos.
  • Lesiones en la piel, ya que la piel está reseca y tiene tendencia a descamarse.

Estas lesiones, en el caso de los niños y de los bebés, son visibles en las mejillas, en los pliegues de los brazos y en la parte posterior de las rodillas. A medida que estos crecen, las lesiones pueden observarse en otras zonas, como los glúteos, la espalda y el pecho.

Las lesiones cutáneas causadas por la dermatitis atópica son fáciles de detectar, ya que las zonas en las que se presentan se enrojecen y muestran sarpullidos en las fases más agudas. En caso de no ser tratadas, estas lesiones, con el tiempo, se van cronificando y presentan un aumento de tamaño.

Así se detectan los brotes de la dermatitis atópica en los niños

Brotes de dermatitis atópica en los niños

Básicamente, la dermatitis atópica es una enfermedad genética, la cual nos predispone a padecer infecciones. Estas infecciones, bacterianas o víricas, son las causantes de los brotes, además de otras atopías que podamos presentar, como las alergias alimentarias.

Esta enfermedad no tiene cura, pero sí puede ser controlada mediante tratamientos tópicos, una buena hidratación, un control ambiental (tratamientos sistémicos) y tratamientos inmunobiológicos. En función del paciente y la gravedad de la enfermedad se escogerá uno u otro.

La dermatitis atópica es una enfermedad crónica para la cual no hay cura. Sin embargo, sus síntomas, picores y lesiones en la piel, se pueden tratar con medicamentos y determinados cuidados en el hogar. Por eso esta guía práctica para controlar la dermatitis atópica en bebés y niños te será de mucha ayuda.

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