Síntomas y tratamiento de la eclampsia en el embarazo y en el parto

Qué síntomas puede experimentar la mujer embarazada con eclampsia

Los síntomas y tratamiento de la eclampsia en el embarazo también conocida como toxemia con convulsiones, se caracteriza por la presencia de convulsiones en una mujer embarazada.

Estas convulsiones no están relacionadas con enfermedades cerebrales, sino con un aumento de la tensión arterial y, generalmente, suceden después de la vigésima semana del embarazo.

Síntomas de la eclampsia en la gestación

Síntomas y tratamiento de la eclampsia

La señal más significativa que alerta de la preeclampsia es la presencia de convulsiones, que además puede cursar con agitación intensa, pérdida del conocimiento y dolores musculares. Estos síntomas pueden aparecen combinados con los de preeclampsia, que comprenden hinchazón en las manos y en la cara, aumento de peso de más de 3 kilos por semana, dolor de cabeza y de estómago.

Cómo se diagnostica la eclampsia

A parte de atender a la sintomatología de la paciente, el médico debe someter a la embarazada a un examen físico para descartar otras posibles causas de las convulsiones. Para ello, es necesario verificar y controlar la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria. También es preciso realizar análisis de sangre para evaluar los niveles de ácido úrico, creatinina (que sirve para medir la función del riñón) y plaquetas.

Cómo se trata la eclampsia

El tratamiento de la eclampsia consiste en aumentar el flujo sanguíneo de la madre para que llegue correctamente al cerebro, sedando a la paciente y reduciendo su presión arterial. Si el embarazo está suficientemente avanzado, el médico podría optar por realizar una cesárea. Y es que prolongar el embarazo de una mujer con eclampsia es muy arriesgado, ya que puede ocasionar peligro de muerte tanto para la madre como para el bebé, en aproximadamente el 87 por ciento de los casos. Por tanto, una mujer con eclampsia debe ser vigilada continuamente y el parto es la mejor opción de tratamiento para los embarazos de más 28 semanas.

Para las mujeres cuyo embarazo no ha superado las 24 semanas de gestación, se recomienda iniciar también el trabajo de parto, aunque es posible que el bebé no sobreviva. El uso de medicamentos anticonvulsivos es una opción alternativa de tratamiento para algunas mujeres. El sulfato de magnesio es un medicamento seguro tanto para la madre como para el bebé. Otra alternativa son los medicamentos para bajar la presión sanguínea alta cuyo objetivo es manejar los casos graves hasta la semana 32 o 34 de gestación, y los casos leves hasta después de las 36 semanas del embarazo. No obstante, el parto se puede inducir si la presión sanguínea permanece alta a pesar del uso de medicamentos. Esta afección se alivia para la madre después del nacimiento del bebé.

Se debe buscar asistencia médica o acudir a la sala de emergencias, si en cualquier momento del embarazo notas cualquier síntoma de eclampsia o de preeclampsia. Algunos de los síntomas de emergencia más característicos son las convulsiones o la disminución del estado de consciencia.

Marisol Nuevo