La relación entre padres e hijos, según el doctor Eduard Estivill

Cómo educar a los niños para el futuro. Entrevista al Dr. Eduard Estivill

Eduard EstivillMédico

El sentido común es lo que siempre hemos utilizado los padres para criar a nuestros hijos desde hace generaciones. Ahora, en el libro, Pediatría con sentido común, el doctor Eduard Estivill apela precisamente al sentido común para criar y educar a los hijos.

Desde su punto de vista, nos hace reflexionar sobre algunos aspectos de la educación de los niños que preocupan mucho a los padres de cara al futuro como la amistad entre padres e hijos, ante la que se muestra en contra y en cambio a favor de mantener el rol de padres. 

La educación de los niños para el futuro, según el doctor Eduard Estivill

Doctor Eduard Estivill, pediatra

¿En qué hemos cambiado los padres de ahora respecto a los de antes?
Los padres de hoy en día son mejores que los de antes, lo malo es que tienen menos tiempo. ¿Y por qué digo que son mejores? Porque están más interesados en hacer bien las cosas, preguntan y leen en Internet. Por esto, reciben con mucho agrado libros como éste que simplemente está basado en conceptos científicos, no son opiniones personales sino conocimientos científicos expuestos de manera muy fácil. Este libro es un homenaje a los padres de hoy en día. El doctor Gonzalo Pin es el pediatra que ha confeccionado la primera y la tercera parte del libro. En la primera, explica todo el desarrollo físico y mental de un niño, y en la tercera están todas las enfermedades que puede tener un niño desde que nace hasta la adolescencia. 

¿Por qué es tan importante establecer el apego dentro de la educación?
El apego es básico para la educación emocional del niño. Debe instaurarse desde el primer día de nacimiento, y no solo es la madre la que tiene que tener esta sensación de que el niño está cercano, sino también el padre. Por esto, recomendamos en nuestro libro que sea el padre el que también participe muy activamente en todas las rutinas del cuidado de un bebé recién nacido.

Los niños deben aprender a ser y a estar. ¿Dónde empieza la educación de los niños?
La educación en los niños siempre tiene que empezar en casa. Las normas y valores se enseñan en casa. En la escuela, lo que deben hacer, y lo hacen muy bien, es enseñar conocimientos. La función de la escuela no es educar a un niño. Cuando un niño con dos o tres años llega a la escuela ya debe saber decir buenos días, tiene que saber ordenar las cosas, tiene que saber que no se pega a los compañeros, aunque a veces se les escape algún mordisco porque es natural. Pero si el niño aprende en casa, en la escuela lo único que hacen es reforzar todas estas rutinas educativas que los padres ya han inculcado al niño. Las valores también se deben inculcar en casa, porque si en casa no existe esta tendencia de enseñar bien las cosas, por más que la escuela decida enseñarlo, el niño nunca aprenderá bien.

Explicar la muerte a los niños es difícil. ¿Cómo podemos hablar a los niños de algo que no conocemos?
Es muy importante que la muerte se comunique al niño en función del nivel de entendimiento del niño. No es lo mismo la muerte de un abuelo para un niño de 6 años que para un niño de 11 años. Un niño de 11 años tiene un mayor concepto y más conocimientos para entender que una persona nace y, al cabo de unos años, muere. Por eso, lo más importante siempre es ponernos a la altura de lo que sabe el niño, preguntarle qué sabe de la muerte antes de hablar. Como ejemplo, el niño es tan espontáneo que te va a decir que morirse es irse a otro lugar. Si es tan pequeñito que no entiende otra cosa que este concepto, hay que seguir por este camino. Evidentemente, en función de las creencias de cada uno se debe explicar la muerte, pero siempre teniendo muy en cuenta cuál es el nivel intelectual del niño, es decir, lo que el niño sabe sobre este tema.

Familia feliz

Enseñar con el ejemplo es más eficaz que hablar con los niños. ¿Cómo podemos enseñar normas de conducta a los niños en la práctica?
Es evidente que el ejemplo es la mejor manera de que un niño aprenda. El niño se fija de una forma extraordinaria en lo que pasa a su alrededor, es una esponja que va captando todo, desde información visual hasta emocional. Por lo tanto, cuando tú ves unos papás tranquilos que saben explicar bien las cosas, verás un niño tranquilo que sabe hacer bien las cosas, y al revés, si tu ves un niño inquieto, maleducado, no te fijes en el niño, fíjate en los papás que son los que no han sabido, quizás por el desconocimiento o porque no tienen tiempo, enseñar estas normas correctas al niño.

¿Podemos o debemos ser amigos de nuestros hijos?
Hay muchas mamás, especialmente, cuando una niña llega a la adolescencia,  que te dice "yo soy la mejor amiga de mi hija". Esto es un error, no se puede ser amigo de los hijos. El concepto amigo para un adolescente es alguien confidente a quien le puede explicar todo. La mamá debe de seguir el rol de ser mamá, la mamá tiene que haber preparado esta adolescencia, que se prepara desde la infancia, enseñando al niño a comunicarse. Es mejor media hora cenando todos juntos, sin la televisión, hablando y explicando cosas, que no tres horas frente al televisor con una pizza y sin que nadie hable entre ellos. Esta comunicación, si la estimulamos y la hacemos crecer desde que los niños son muy pequeños, cuando llegan a la adolescencia, si tienen un problema, tendrán la capacidad de poder comunicárselo a los padres. Pero los padres no pueden ser amigos de sus hijos, tienen que seguir el rol de padres, y eso significa en la adolescencia ser alguien que está preparado para solventar o ayudar en cualquier problema que tenga el hijo, pero el intríngulis del problema, se lo tiene que contar a un amigo.

¿Cómo podemos preparar a nuestros hijos para el día de mañana?
La responsabilidad y la autonomía son básicas para afrontar la vida y se deben enseñar también desde bien pequeñitos. Uno de los mayores errores que cometemos hoy en día en esta situación es conceder demasiadas cosas a los hijos, no les educamos en la frustración. Educar en la frustración significa hacer entender a los niños que se puede perder, que perder no es un problema. Fíjate que los niños siempre tienen la tendencia de ganar, juegan al parchís y quieren ganar, hacen trampas para poder ganar. Hay que enseñar a los niños a perder porque el éxito es una cosa puntual que hemos de tender a conseguir, pero sólo se consigue con muchas frustraciones en medio, con muchas veces que hemos escuchado no, con haber perdido muchas veces. Entonces un niño que esta acostumbrado a perder, que sabe que no todo se consigue a la primera, que tiene que hacer un esfuerzo para conseguir alguna cosa, es un niño que está preparado para el día de mañana, porque en la vida va a encontrar estas frustraciones y estos problemas. Si nosotros sobreprotegemos al niño, y éste nunca ha perdido, ha tenido todo lo que quiere, hemos construído un niño muy frágil cuando lo ponemos después en la sociedad. Por esto, educar en la frustración es la mejor manera de aumentar la autoestima del niño.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com