Cómo evitar una educación sexista

Creo que todos los padres, incluso antes de ser padres, tenemos en nuestra mente, la idea general de lo que debe ser un niño y lo que debe ser una niña. Las ideas previas que residen en nuestra mente sobre los comportamientos esperables entre chicos y chicas están más arraigadas de lo que nos parece. Nuestro entorno social y cultural nos impone muchas de nuestras decisiones a la hora de educar.

Cómo educar para la igualdad de sexos

Niño con osito

El otro día, mientras esperaba la salida del cole, vi a una parejita de unos 12 ó 13 años besándose en la parada de autobús, el chico abrazaba a su chica con decisión e insistencia. Pensé: 'seguramente, si yo fuera la madre del chico, no me parecería mal su actuación, incluso pensaría el desparpajo que tenía para la conquista mi niño, pero en caso contrario, pensaría, ¿quién es ese chaval que se atreve a besar así a mi niña?' Seguramente, sería mucho más dura a la hora de corregir el comportamiento de la niña y tendería a disculpar al niño.

¿Cuántas veces, respecto a la relación entre sexos, pensamos que un niño acompañado de varias chicas es un ligón y una chica acompañada de varios chicos es una chica fácil? Esto son pensamientos sexistas que no tienen fundamento y que no son deseables porque son claras desigualdades de trato entre niños o niñas. Ambos sexos deben tener una buena y saludable educación e información sexual, fuera de que la chica pueda sufrir más las repercusiones de un mal ejercicio de su sexualidad. Reflexionar sobre estos temas, quizás nos ponga sobre la pista de la terrible presión social a la que estamos sometidos, especialmente en el plano sexual, así desde pequeños tendemos a marcar muy claramente los límites de actuación de los niños y de las niñas, incluso en el aspecto estético.

Las niñas pueden llevar pendientes, llevar cabello largo, gustarle las princesas y los vestidos rosas, y todo niño que se precie, deben gustarle los deportes y los coches y, por supuesto, el color rosa o los juegos de niñas quedan vedados para ellos. Tengamos sentido común, es normal que el peso social y la tendencia natural pueden determinar ciertos aspectos educativos, pero muchas veces somos poco tolerantes o represivos con conductas normales de nuestros hijos, por el qué dirán o por el qué pensarán los demás, que pueden resultar bastante dañinas para ellos. Debemos educar con juicio, pero no con prejuicios.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com