Los niños en el Día de Difuntos en México

Impresionada y gratamente sorprendida me quedé ayer cuando ví cómo se vive el Día de los Difuntos en México. Los cementerios son un auténtico espectáculo de color, fiesta y homenaje a los muertos. Las tumbas se visten con flores de diferentes colores, lazos y bandas de gala para rendir un adiós o, incluso yo diría un "hasta luego", a los seres queridos y los niños participan en esta celebración al igual que cualquier otro miembro de la familia.

La vida y la muerte para los niños en México

Día de Muerte o Difuntos en México

La festividad mexicana del Día de los Difuntos ha sido declarada por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este día las familias se reúnen en torno a la tumba de sus familiares y pasan allí toda la noche en vela junto a ellos, iluminados por candelas. Es costumbre cenar allí, en compañía, con toda la familia y en medio de un escenario muy especial. También es tradición agasajar al difunto con algo de comer y beber, como una cervecita o un vaso de vino, que sean de su gusto. 

Y es que en México, la muerte tiene otro significado para los vivos que no tiene nada que ver con los tintes fúnebres. Forma parte de la vida misma y no está teñida de tragedia. Para el viajero, acudir a un cementerio en México el Día de Difuntos es un acontemiento singular. Jamás había imaginado nada igual. Personas de todas las edades, ancianos, adultos y niños aprovechan para disfrazarse, cantar y bailar. Es costumbre disfrazarse de duende, de muerte, de esqueleto, de viuda... para celebrar que la muerte forma parte de sus vidas y celebrar con vida la propia muerte de los seres queridos.

El papel de los niños en esta ceremonia es natural. No se trata de una fiesta de "mayores". Los niños acuden con sus papás, sus abuelos y sus tíos cada Noche de Difuntos al cementerio y cantan, comen y balian con ellos. En algunos cementerios de ciudades importantes, montan incluso un escenario para que un grupo musical amenice la velada.

México es un país rico en cultura y tradiciones, y precisamente, uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas. En torno a la muerte se han desarrollado toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. 

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace 3.000 años. En la era prehispánica se conservaban los cráneos como trofeos y se mostraban durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival, siglos después, se convirtió en el Día de Muertos. Se celebraba a primeros de agosto duraba un mes completo. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños, es decir, a los difuntos infantes, y a las vidas de parientes fallecidos. De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pese a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional, existen muchas familias que están más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. Además, la fuerte influencia de los Estados Unidos, sobre todo en zonas fronterizas, se manifiesta con la fiesta de Halloween, que se celebra cada año con más frecuencia en un mayor número de hogares. 

Marisol Nuevo