Cómo ayudar a los niños a tener empatía

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Cada vez que tu bebé se enfade, explícale por qué está enfadado. Cuando llore, explícale por qué está triste. Si ríe, haz que entienda que siente alegría. Y tu bebé, de mayor, tendrá el don de la empatía. 

Un estudio de la Universidad de York (Reino Unido), ha descubierto que la mejor forma de conseguir que un niño de mayor sea empático, es hablarle de sus sentimientos cuando es bebé y durante su infancia. Ayudarle a entender lo que siente en cada momento le hará más sensible a los sentimientos de los demás. 

Ayuda a tu hijo a entender qué siente

Madre con bebé

No es fácil hablar de sentimientos. Ni siquiera los adultos comprendemos a ciencia cierta por qué no podemos dominarlos. Pero reconocer qué sentimos en cada momento es un gran paso. 

Para los niños, este primer paso se vuelve más complicado. Si nadie le explica desde pequeño por qué a veces siente tristeza, ira o miedo, nunca podrá entender qué le sucede, y le será mucho más difícil controlar sus impulsos

Este estudio de la Universidad de York observó la interacción mediante el juego entre más de 40 madres con sus hijos de entre 10 y 20 meses.  Ellas tenían que poner palabras a los sentimientos y emociones de sus bebés. Así, si un bebé por ejemplo intentaba abrir la puerta de un coche y no podía, ellas les decían: 'te sientes frustrado'. Cinco años después, los niños fueron sometidos a una prueba: tenían que definir qué sentían los personajes de una serie de viñetas, dibujos que en su mayoría hablaban de mentiras, bromas, olvidos, engaños, mentiras piadosas, sarcasmo... Todas ellas emociones contradictorias y muy complejas. Estos niños fueron capaces de reconocerlas. El estudio llegó a la conclusión de que aprender a reconocer nuestros propios sentimientos, nos hace mucho más empáticos con todas las personas que nos rodean. 

Así que el consejo es hablar con nuestro hijo, desde que es bebé, hablar de sentimientos. Hablar de emociones. Aunque pienses que no te entiende. 

Imagina que a tu bebé se le cae el chupete y llora desconsolado. ¿Qué haces? ¿Se lo das y ya está? Aprovecha ese momento para decirle cómo se siente. '¿Estás enfadado porque no puedes recuperar el chupete? Si te lo doy, ¿te sentirás mejor?'.

Poner palabras a un sentimiento no es fácil, cierto, pero muy útil. Cuando tu hijo crezca podrá entender por qué su amigo está triste cuando le ve jugar con otros niños y no le presta atención. O por qué siente frustración cuando no consigue sacar un sobresaliente en esa materia que domina. Y la empatía es una de las mayores virtudes con las que podrá contar cuando sea mayor.