Cómo conciliar hijos y trabajo

Los padres deben estar, siempre que sea posible, al lado de sus hijos

Para muchos padres, cada día es más difícil conciliar el trabajo con los hijos. Muchos se sienten frustrados, culpables e impotentes ante la falta de tiempo para estar junto a ellos, por tener que dejar la educación de sus hijos en manos de terceras personas, por no poder participar y acompañarlos en sus actividades, etc.

Los padres son la base en la estructuración de la personalidad de sus hijos y la falta de tiempo, debido a que hay que cumplir con el trabajo, le obliga a buscar momentos de calidad. Aunque es incuestionable que ese 'abandono' repercute en la formación de la identificación de los niños, lo cierto es que ellos se acaban acostumbrando y adaptando, de una forma o de otra, a cualquier tipo de situación. Algunos niños sufren al principio, pero acaban habituándose a la rutina de su familia. En momentos especiales, echarán más de menos a sus padres, pero desgraciadamente en muchos casos no se puede hacer nada para solucionar esa situación.

Los padres trabajadores y la educación de los hijos

madre jugando con su hijo

Cuando los dos padres trabajan y deben estar todo el día fuera de casa, es importante encontrar y establecer momentos de encuentro entre todos. La actitud de los padres, en ese sentido, debe estar planificada, puesto que todos los niños necesitan del afecto, de atención, y del contacto físico con sus padres.

Los momentos que los padres comparten con sus hijos representan una riqueza, en todos los sentidos, para ambos. En estas reuniones, los padres deben estar totalmente volcados en ellos para escuchar con interés las experiencias vividas por los niños. Sin embargo, los psicólogos dicen que ésta debe ser una actitud natural y no una obligación, ya que sería contradictorio para los niños percibir la falta de placer de sus padres en este momento.

Los padres tienen la obligación de trabajar, pero deben estar siempre que sea posible, en lo bueno y en lo malo, al lado de sus hijos; jugar y hablar con ellos. Si los niños tienen la atención y el amor que tanto necesitan, el vínculo afectivo con sus padres estará estimulado, y se verá incrementada su autoestima y confianza. Los niños necesitan saber que, aunque estén lejos de sus padres, tendrán que seguir sus reglas. La educación no solamente se marca de forma presencial.

¿Cómo conciliar vida familiar y laboral?

La necesidad de conciliar vida familiar y laboral no puede separarse de la idea de corresponsabilidad en la familia y en la propia sociedad. Debemos ser conscientes de que las personas deben ser valoradas por lo que son, como personas, y no por lo que tienen. Teresa López, decana de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidenta de la fundación Acción Familiar, propone cuatro líneas de pensamientos:

1. Uso del tiempo. La responsabilidad de tener hijos y educarlos es exclusivamente de la familia. La sociedad en general y los poderes públicos deben ayudarle a cumplir sus funciones. No se trata de alargar los horarios de los colegios hasta las diez de la noche para que los niños 'no molesten', o llenarlos de actividades extraescolares para que, de este modo, madres y padres puedan trabajar sin tener que ocuparse de ellos. No es lógico que los horarios irracionales de trabajo obliguen a alargar la permanencia de los hijos fuera del hogar. Se debe abogar por cambiar nuestra cultura en lo que al uso del tiempo se refiere.

2. Familia y sociedad. Las decisiones tomadas en el seno familiar deben afectar exclusivamente a nuestro ámbito privado. Si tenemos hijos o no, es una decisión familiar, y aunque dicha decisión sea algo que queda de puertas adentro, evidentemente sus consecuencias salen de la propia familia, lo que quiere decir que existen fuertes interrelaciones entre las decisiones que se toman en las familias y la propia sociedad. Una afecta a la otra, cuando no lo debería.

3. Políticas de igualdad. Cuando se habla de conciliación familiar y laboral, normalmente se habla de políticas públicas concebidas como políticas de mujer, con lo cual, fallamos por la base. Esas políticas de conciliación deben ir más allá de los derechos de la mujer e incorporar al debate los derechos de todos los miembros de la familia con la misma intensidad. La conciliación de la vida familiar y laboral nunca será posible si no existe la debida corresponsabilidad, la cual exige que se valore no solamente el trabajo que la mujer hace dentro del hogar, sino también su papel profesional. La sociedad irá cambiando a medida que las responsabilidades estén mucho más repartidas entre mujeres y hombres.

Fuente consultada:
Fragmentos de un artículo de Teresa López, Decana de la Universidad Complutense y vicepresidenta de la Fundación Acción Familiar.