Alimentos infantiles que se estropean y se contaminan con más facilidad

5 consejos claves para preparar la comida de los niños de forma adecuada

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Cuando hacemos la compra, colocamos los alimentos en el congelador o la nevera, preparamos una comida, los guardamos en los envases... Todos estos momentos son claves para que la composición de los alimentos no se altere y termine perjudicando a nuestra salud. Además, no está demás saber cuáles son los alimentos infantiles que se estropean y se contaminan con más facilidad y extremar las precauciones con ellos. 

Consejos antes de preparar la comida del niño 

cocinar los alimentos infantiles

El riesgo de contaminación de los alimentos infantiles es, como en el caso de los adultos, algo a tener en cuenta para evitar toxiinfecciones alimentarias, que, si bien son incómodas y desagradables para un adulto, en el caso de los más pequeños, pueden complicarse llegando a suponer un serio problema para la salud. En general, es conveniente seguir estos consejos a la hora de preparar la comida del niño:

- Evitar las contaminaciones cruzadas, esto es, evitar que los alimentos crudos se crucen con los ya cocinados, porque así nos aseguramos que la flora que puede estar presente en los alimentos crudos (y que nos encargaremos de eliminar al lavarlos o cocinarlos) no llega a los alimentos que ya hemos cocinado, recontaminándolos.

- El lavado de las verduras y frutas que se van a consumir en crudo es de vital importancia, no solo para eliminar restos de tierra sino también para deshacernos de posibles microorganismos indeseables. Aunque un buen lavado exhaustivo con agua es suficiente, en ocasiones recurrimos al uso de la lejía para lavar frutas y verduras. En este caso, habrá que asegurarse de eliminar totalmente los restos del compuesto químico antes de ofrecer el alimento al niño.

- El cocinado es también muy importante, no solo porque queremos conservar el máximo de vitaminas y minerales, sino también porque, si cocinamos una pieza de carne y/o pescado, debemos asegurarnos que el centro de la pieza alcanza la suficiente temperatura para asegurar el correcto cocinado y la eliminación de bacterias potencialmente peligrosas para la salud.

- Cualquier alimento cocinado - sin olvidarse de las sobras- susceptible de refrigerar y/o congelar puede conllevar un elevado peligro de sobrecrecimiento microbiano. Para empezar, debemos asegurarnos que introducimos en la nevera la comida cuando está templada y no caliente, y que las porciones en las que envasamos la comida son las adecuadas para nuestro hijo. Además, al sacarlas de la nevera o congelador, debemos calentar por completo la ración antes de ofrecérsela al niño.

- Con respecto a las fechas de consumo preferente, es vital respetarlas, sobre todo en alimentos de origen animal, como carnes, pescados o huevos, para evitar que la carga microbiana de origen en el alimento previo al cocinado haya proliferado y sea excesiva.

Estos son los alimentos que son susceptibles de contaminarse más 

alimentos que se contaminan con facilidad

Siguiendo estos consejos, estamos haciendo todo lo posible para asegurar que los alimentos que ofrecemos a nuestros pequeños están en las mejores condiciones. Sin embargo, algunos alimentos son susceptibles de contaminarse en mayor medida que otros, ¿cuáles son estos alimentos?

- Purés de verduras
La elaboración de estas comidas consiste en el cocinado de las verduras con o sin carne, pollo o pescado, y su posterior triturado, una vez cocinadas, con la batidora. Al utilizar un instrumento como la batidora tras el cocinado, estamos introduciendo potencialmente nuevas bacterias en la comida ya cocinada, lo cual puede suponer un riesgo de contaminación bastante elevado.

Adicionalmente, los purés suelen cocinarse en grandes cantidades para su refrigeración o congelación, lo cual puede aumentar el peligro de contaminación si no se hace con cuidado. Refrigerar y congelar cuando están templados y calentarlos a conciencia cuando se van a ofrecer al niño son vitales para evitar toxiinfecciones.

- Papillas de frutas
Al igual que los purés, la batidora supone un riesgo añadido, sin olvidar que, en general la fruta se suele batir en crudo, por lo que es necesario lavarlas a conciencia antes de preparar la papilla. No es conveniente hacer en exceso para guardar en refrigeración, por una parte porque la pérdida de vitaminas y minerales por oxidación es muy elevada y, por otra, ya que la cantidad de azúcar presente en estas papillas supone el caldo de cultivo ideal para el crecimiento de bacterias indeseables.

- Papillas de cereales
Como ocurre con las papillas de frutas, las papillas de cereales son el medio ideal para el crecimiento microbiano, sumándole además que la temperatura suele ser óptima para bacterias potencialmente peligrosas. Deben descartarse si el niño no los termina y nunca hacerse en exceso.

- Leche de fórmula
De nuevo, la cantidad de azúcar presente en la leche de formula recién preparada y su temperatura constituyen el ambiente ideal para que las bacterias proliferen, por lo que es necesario descartar la leche que no se consume. Además, debemos descartar los biberones que el niño deja a medias, ya que las bacterias procedentes de su boca pueden proliferar en la leche contaminándola.

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