Los niños que toman comida basura sacan peores notas 

Cómo hacer para que los niños adquieren hábitos de alimentación saludables

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Otra razón más para no ofrecerle a tu hijo comida rápida o fast food: los niños que toman comida basura sacan peores notas. Y no lo decimos nosotros, lo dice un estudio de la universidad de Ohio realizado a estudiantes de quinto y octavo curso, que ya se examinan de materias como lengua, matemáticas y ciencias. ¿Quieres saber en qué se basa dicho estudio? 

Por qué los niños que toman comida basura sacan malas notas

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La comida rápida siempre ha estado muy relacionada con altas tasas de obesidad infantil, pero la ingesta de este tipo de comida tiene más consecuencias negativas para la salud de los niños, y es que se han encontrado evidencias que relacionan el consumo de este tipo de alimentos con un bajo rendimiento escolar, lo que se traduce, en malas notas. 

En Estados Unidos se ha llevado a cabo un seguimiento de los hábitos alimenticios a más de 12.000 estudiantes. A los que estaban en quinto curso, se les preguntó cuánta comida rápida habían ingerido en la última semana (la encuesta no necesariamente se realizó la misma semana que la evaluación académica) para después comparar la frecuencia de la comida rápida consumida con los logros académicos entre el quinto y el octavo curso. 

Los investigadores descubrieron que los estudiantes que tomaban más comida rápida en general tenían un crecimiento más lento en el rendimiento académico.

Los estudiantes que informaron comer comida rápida una vez al día tuvieron un desarrollo más lento en asignaturas como matemáticas, lengua y ciencias que los estudiantes que no comieron comida rápida, es decir, cuanta más comida rápida haya consumido un estudiante, peores notas obtenía. "Los altos niveles de consumo de comida rápida predijeron un menor crecimiento en las tres materias académicas", dijo la responsable del estudio.

Las disminuciones fueron más pronunciadas en materias como matemáticas. Si los estudiantes informaron que comieron algo de comida rápida, sus evaluaciones reflejaron notas bajas en dicha asignatura. Pero hay más: las peores notas las sacaron aquellos que confesaron tomar comida rápida de cuatro a seis veces por semana o diariamente.

Y un dato que refleja el estudio y que nos tiene que hacer reflexionar sobre cómo estamos alimentando a nuestros hijos: menos del 30 % de los participantes no habían probado ningún tipo de comida rápida en la semana anterior al mismo; alrededor de la mitad de los participantes había comido comida rápida de una a tres veces esa semana; el10% lo había comido de cuatro a seis veces, y el 10 % restante comía comida rápida todos los días.

Qué hacer para que nuestros hijos no tomen tanta comida rápida

comida rápida

Está claro que no podemos comparar una hamburguesa que tomamos en un restaurante con una que hacemos en casa. En el hogar, tú eliges la calidad de los alimentos y la forma de prepararlo, de ahí que los investigadores señalen que la comida rápida que podemos adquirir en locales no tenga los nutrientes adecuados que necesitan los niños para desarrollarse de manera óptima: la comida basura no tiene suficiente hierro y tiene demasiada grasa y azúcar agregada.

¿Por qué comen los niños este tipo de comida? El estudio intenta dar respuesta a esta pregunta y, entre los factores a tener en cuenta, destaca:

- La educación de los padres
Los padres somos un ejemplo para los niños, un espejo en el que reflejarse. Si desde pequeños nos ven comer verduras y frutas, ellos mismos irán adquiriendo este hábito tan saludable. También es importante cocinar con ellos, para que descubran lo divertido de preparar distintas recetas.  

- Ingresos familiares
Y aquí no hay que olvidar que el precio de la comida rápida o comida basura, por ejemplo una hamburguesa, un perrito caliente o una porción de pizza, es mucho más económico que una rodaja de pescado blanco o pescado azul fresco que encuentras en tu mercado de toda la vida. 

- El ritmo de vida
Si la preparación de los menús familiares fuera menos estresante, el consumo de comida rápida disminuiría. Y aquí te pongo un ejemplo claro. Os levantáis con la hora pegada por la mañana y ya llegáis tarde al colegio: ¿qué le metes al niño para media mañana: un tupper con su fruta partida en trocitos o un bollo empaquetado de lo que tienes en la despensa? 

Si como padres, ponemos un poco de nuestra parte y las instituciones aportan su granito de arena, conseguiremos que nuestros hijos coman menos comida basura y, por lo tanto, mejoren en salud y en rendimiento académico.  Y no se trata de que nuestro hijo se convierta en el próximo Albert Einstein sino de preocuparnos por su salud, pero también por su desarrollo físico y emocional. 

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