Consejos para controlar la hipertensión en el embarazo

Dieta para evitar la hipertensión durante la gestación

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La hipertensión es una enfermedad que afecta a aproximadamente un 10-15% de las embarazadas por varios motivos: la hipertensión crónica, aquella que estaba ya presente antes del embarazo, la hipertensión gestacional, que aparece durante el embarazo, y la pre-eclampsia.

Además, cualquiera de ambas puede ser leve, moderada o severa. Cuanto más elevada sea la presión, más difícil lo tiene el corazón para bombear la sangre, pudiendo causar serios daños al músculo. ¿Qué comer para evitar la hipertensión en el embarazo?

Hipertensión en el embarazo

Hipertensiñon gestacional

Cuando la hipertensión está presente antes del embarazo, y si ésta es moderada o severa, es probable que ya se esté tomando medicación. En este caso es conveniente consultar al médico, en primer lugar porque la presión durante los primeros meses del embarazo suele ser más baja y puede que la medicación no sea necesaria o haya que disminuir la dosis, y en segundo lugar porque pudiera estar contraindicada durante el periodo de gestación.

Cuando la hipertensión está ligada al embarazo, ésta suele aparecer a partir de las 28 semanas de embarazo, aunque puede hacerlo antes, y, generalmente, cuanto antes lo haga, más grave suele ser. En aproximadamente un 2-5% de los embarazos, además de hipertensión, las mamás tendrán preeclampsia, y, aunque en la mayor parte de los casos la pre-eclampsia, controlada de cerca, no es grave, en algunos puede serlo, tanto para la madre como para el bebé. Aunque no se conoce a ciencia cierta el origen de la preeclampsia, parece que el sobrepeso es un factor a tener en cuenta, así como la ganancia elevada de peso durante el mismo, por lo que conviene cuidar minuciosamente la dieta.

Dieta para controlar la hipertensión en el embarazo 

La sal es el mayor enemigo de la presión arterial, por lo que debe controlarse la cantidad que se consume. Las recomendaciones más actuales sugieren no superar los 5 g de sal diarios en el caso de los adultos. Esta cantidad incluye la sal añadida y la que contienen los alimentos de forma natural, por lo que, además de controlar la sal que se añade, es útil leer las etiquetas de los alimentos para comprobar cuánta sal contienen.

Así, conviene evitar los aperitivos de bolsa, carnes y quesos curados, encurtidos y anchoas, productos ahumados (salmón/trucha y beicon en particular), comida rápida, salsas como el kétchup o la mayonesa o los frutos secos salados. También deben controlarse las cantidades de pan, los mariscos y escurrir bien los alimentos que se conservan en salmuera.

Además, y aunque no se ha demostrado su efecto como preventivos de la hipertensión, hay algunos micronutrientes que tienen efecto beneficioso sobre la presión arterial, ayudando a mantenerla dentro de los límites saludables. El magnesio, el ácido fólico y antioxidantes como las vitaminas C y E, están dentro de este grupo de compuestos, y también el pescado, por su contenido en ácidos grasos saludables, y el ajo, presentan esta propiedad.

En muchos casos la dieta no será suficiente para controlar la hipertensión, pero una dieta baja en sodio si puede garantizar que no se añade presión extra al músculo cardiaco.