7 pasos para que tus hijos se interesen por la comida

Cómo lograr que los niños conozcan la importancia de una alimentación sana

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

En muchas casas, la hora de la comida, en lugar de placentera se convierte en uno de los peores quebraderos de cabeza. La lista de la compra, la planificación de los menús familiares, los gustos personales… todo requiere un tiempo que escasea, pero, por encima de todo, la pelea por conseguir que los niños coman comida saludable.

Sin embargo, la relación que se instaura entre los niños y la comida tiene una estrecha relación con sus hábitos alimentarios futuros, aquellos que determinarán su salud en la edad adulta. Para que éstos sean los correctos te damos una serie de pautas para que tus hijos se interesen por la comida.

Trucos para que tus hijos se interesen por la comida

 Conseguir que los niños se interesen por la comida

Además de ofrecerles, desde el comienzo de la alimentación complementaria, una dieta sana, variada y equilibrada, podemos motivar su interés con juegos e improvisaciones.

1- Enseñarles de dónde proceden los nutrientes, qué alimentos son mejores y cómo consumirlos para aprovechar sus beneficios, crea buenos hábitos alimentarios que se mantendrán a lo largo de su vida.

2- Pide su ayuda a la hora de planificar los menús, ensenándoles qué platos son más saludables o cuales se complementan. Así aprenderán no solo lo que es una dieta saludable, sino a equilibrar sus menús, una habilidad nada despreciable de cara a la edad adulta.

3- Llévales a la compra, cada uno con su lista si tienes más de un hijo, e involúcralos en poner alimentos en el carro y pagar por ellos.

4- Hacerles partícipes de la elaboración de la comida familiar, lavando y/o cortando frutas y verduras, favorece que tengan más interés en estas.

5- Explícales cómo se cocina cada cosa, las diferentes opciones que existen y porque eliges una u otra. Seguir una receta paso a paso es algo que suele atraer su atención, y son mucho menos reticentes a comer algo cuando han participado en su elaboración. Leer los diferentes pasos, comprobar que están todos los ingredientes, colocarlos por orden, pesar algún ingrediente… no importa la edad, todos los niños pueden participar.

6- Sé flexible a la hora de cambiar o variar ingredientes en algunos platos, o la manera de cocinarlos, permitiéndoles a los niños descartar algunos de los ingredientes que menos les apetecen o cambiarlos por otros que les gusten más.

7- Permíteles presentar los platos a su manera. Un plato que entra por los ojos es más apetecible que uno que no lo es.

Sobre todo, conviene recordar que obligar a comer a los niños no es la solución, y que involucrar a nuestros pequeños en las rutinas de la familia no solo se traduce en un beneficio para ellos –a corto y largo plazo-, sino que convierte las tareas de la casa en un momento divertido y familiar, ¿quién da más?