Espasmo del sollozo en bebés, ¿qué es?

Por qué se privan algunos bebés cuando lloran

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

Los bebés suelen llorar por diferentes motivos a lo largo del día. En ocasiones suelen emitir fuertes sollozos, se ponen colorados y su cuerpo se pone rígido. 

Sin embargo, algunos bebés ante un susto, un dolor fuerte, una caída, una regañina o una sorpresa no llegan a arrancar a llorar, durante unos segundos dejan de respirar, mueven sus brazos y piernas e incluso en ocasiones su piel se vuelve azulada. Cuando esto ocurre se suele decir que el bebé se ha privado, pero es conocido como espasmo del sollozo o apnea emotiva.

Qué es y por qué se produce el espasmo del sollozo en bebés

Qué es el espasmo del sollozo

Muchos padres se asustan cuando su hijo deja de respirar y ven que no consigue arrancar a llorar. A pesar que puede parecer muy peligroso, son situaciones que duran tan sólo unos segundos y antes de 1 minuto el niño comienza a respirar por sí mismo de forma espontánea. Otras cosas que debes saber sobre el espasmo del sollozo son: 

- Suele ocurrir a bebés y niños sanos y sucede principalmente entre los 8 y los 18 meses.

- No se sabe bien la causa por la que a unos niños les sucede y a otros sí, aunque se cree que puede influir la genética.

- No existe una frecuencia determinada para los espasmos del sollozo, pueden ocurrir ocasionalmente o varias veces al día.

- Los espasmos del sollozo no producen ningún daño al niño y no están relacionados con la muerte súbita.

Qué hacer si el bebé sufre un espasmo del sollozo

1- La primera medida es mantener la calma y actuar de forma tranquila para evitar que el niño se ponga más nervioso, volverá a respirar de forma natural en unos segundos.

2- Nunca zarandees al niño ni le muevas bruscamente para que inicie la respiración.

3- Puedes tumbarle boca arriba para prevenir accidentes y que así se favorezca el flujo cerebral.

4- No es necesario realizar ninguna maniobra de reanimación, ni el boca a boca. 

5- Advierte a las personas que suelen cuidarle para que mantengan la calma.

Estas situaciones le ocurren a 2 de cada 3 niños, pero sí es necesario consultar al pediatra si es menor de 6 meses o mayor de 7 años, si tarda en recuperarse 5 minutos, si después del suceso no parece estar normal o cuando el espasmo no haya sido desencadenado por un golpe, un susto, una rabieta o una regañina.

Fuente:

- AEPAP: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria

- SEUP: Sociedad Española de Urgencias de Pediatría