El deporte en la infancia: ¿competir o disfrutar?

El deporte es importante para la educación de los niños

El deporte es importante para la educación de los niños ya que afecta a sus relaciones con los compañeros, a su autoestima y a su auto-concepto. Las razones por las que los niños participan en alguna actividad deportiva son divertirse, mejorar las destrezas, estar con los amigos, hacer nuevas amistades y competir.

A medida que el niño crece aumentan las razones de hacer deporte por la competición. Pero para que esta competición sea sana debe de aprender a disfrutar antes.

Las etapas en el deporte 

Deportes: competir o jugar

Cuando los niños tienen entre 6 y 12 años están en la edad de iniciación de cualquier deporte cuyo fin debe ser netamente recreativo y formativo tanto emocional como físicamente.

En la iniciación solo se fomentará la diversión y el aprendizaje, dejando de lado los resultados. La razón de esto es porque el niño a lo largo de su evolución pasa por etapas de desarrollo tanto físico como psicológico que se deben respetarse. Intentar acelerar estos procesos puede llegar a ocasionar aburrimiento, estrés, ansiedad, estancamiento, bullying y dejar la actividad.

Aproximadamente, a partir de los 13 años es cuando comienza a aparecer la competitividad como proceso, de manera paulatina. Por lo tanto, el niño comienza a practicar deporte por placer y diversión. Después, el deporte adquiere una función pedagógica en la que se busca ayudar al desarrollo armónico del niño y potenciar sus valores. El paso satisfactorio por estas etapas prepara al pequeño para competir sanamente en el futuro.

La competitividad se sustenta en etapas anteriores que se basan en la diversión y el disfrute de la actividad que se realiza. El juego el medio por el que se consigue. Los niños se iniciarán en el deporte a partir de juegos libres sin una estructura definida y juegos pre-deportivos con los que el niño se irá familiarizando con la estructura del deporte que practican y creándose el gusto por divertirse con la actividad misma y no por la recompensa de ganar o perder.

La competitividad temprana en la infancia

Si comenzamos a insistir en la competitividad de los niños antes que disfruten de la actividad que realizan, podemos estar matando a un potencial deportista Existe la creencia de que si los niños comienzan a competir desde edades tempranas estarán más preparados para los éxitos deportivos, pero en realidad se consigue todo lo contrario.

La realidad a la que se enfrentan muchos niños pequeños es a padres que creen que sus hijos se convierten en perdedores por no ganar las competiciones en las que participan, discusiones entre padres por saber si su hijo es mejor que el otro, gritos y castigos de los entrenadores por malos resultados, peleas entre compañeros, etc.

Esta situación hace que el niño no aguante el estrés y quiera dejar el deporte en edades tempranas. Es decir, a los 16- 18 años que es cuando suele empezar la carrera deportiva de competición, nos encontramos todo lo contrario, jóvenes que dejan el deporte aburridos de tanta presión.

El papel de los padres de hijos que practican deportes

Es importante que los adultos no eliminen las motivaciones intrínsecas de los niños. Es decir, el placer que tienen los niños por el hecho de realizar la actividad. Todo lo que sean recompensas externas como premios materiales en competiciones tempranas pueden minar esta motivación interna del pequeño. Así los padres deben:

- No presionar para que se especialicen en un solo deporte. Practicar varios deportes es beneficioso. Es a partir de los 16 cuando él elegirá.

- Preguntar si se divierte jugando los partidos y no simplificar la pregunta a si ha ganado o ha metido gol.

- Enfatizar el esfuerzo y el aprendizaje y no los resultados Actuar de esta manera será más gratificante y para el niño que el resultado de una competición.